El enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental, Christopher Ross, lamentó hoy que el diálogo político entre Marruecos y el Frente Polisario sobre el futuro de la excolonia española siga paralizado.

Así lo comunicó hoy el embajador Ross a los representantes de los quince países miembros del Consejo de Seguridad durante un debate sobre la situación en el Sáhara Occidental celebrado a puerta cerrada en el máximo órgano de seguridad de la ONU.

El enviado especial lamentó que Marruecos y los representantes del pueblo saharaui tengan posiciones "tan excluyentes" y que las negociaciones informales entre ambas partes sigan "paralizadas", dijeron a Efe fuentes diplomáticas.

Marruecos insiste en que la autonomía para la zona dentro de su Estado es la única salida viable para el conflicto, mientras que el Polisario apuesta por la celebración de un referéndum en el que los saharauis puedan votar también por la independencia.

Así, el Consejo de Seguridad de la ONU, bajo la presidencia de turno de Nigeria, escuchó hoy las últimas gestiones realizadas por Ross para intentar desbloquear esas negociaciones, cuya última ronda se celebró en julio pasado sin éxito en Nueva York.

Durante el debate de hoy se valoraron los "progresos logrados en el proceso político" con los países vecinos, como Argelia, así como la reanudación de las visitas aéreas entre familiares en los campamentos de refugiados de Tinduf (suroeste de Argelia).

De manera general, según las mismas fuentes diplomáticas, se valoraron también los progresos hechos por Marruecos en materia de derechos humanos, con la creación del Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

Representantes de algunos de los quince miembros del Consejo de Seguridad también expresaron su preocupación por los secuestros la semana pasada de dos cooperantes españoles y una italiana en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf.

Los dos españoles, Ainhoa Fernández y Enric Gonyalons, así como la italiana Rossella Urru, fueron secuestrados el pasado fin de semana por un grupo armado en Rabuni, el lugar donde se concentran los cooperantes que trabajan en los campamentos de Tinduf.

Detrás de esos raptos parece estar Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), aunque esa rama de la red terrorista no se ha atribuido formalmente el secuestro, lo cual también es motivo de preocupación en el Consejo de Seguridad.

El procedimiento, la ejecución del plan, la descripción dada por los testigos de los autores y la audacia extraordinaria de éstos señalan la responsabilidad de AQMI, dijeron a Efe fuentes cercanas a los servicios argelinos antiterroristas.

Esta semana, el representante del Frente Polisario ante la ONU, Ahmed Bujari, dirigió una carta al Consejo pidiendo que no permita que Marruecos bloquee una nueva ronda de conversaciones informales para tratar de impulsar el proceso de paz en el Sáhara Occidental.

En su carta, Bujari consideró "totalmente inaceptable" que Marruecos bloquee una nueva ronda de conversaciones informales, al tiempo que expresaba su preocupación porque también puedan quedar obstaculizados los esfuerzos de Ross por impulsar al proceso de paz.

Bujari denunció también en su misiva que la situación de los derechos humanos "continúa deteriorándose", al tiempo que consideró que Marruecos "intensificó" el estado de sitio en El Aaiún.

Pidió también que sea la misión de la ONU para el Sáhara Occidental (Minurso) la que se encargue de implementar un mecanismo para supervisar la situación de los derechos humanos en ese territorio de forma "permanente, independiente e imparcial", tal como recomendó la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

A finales de julio, Marruecos y el Frente Polisario concluyeron en Nueva York su octava ronda de conversaciones informales sobre el futuro del Sahara Occidental en la que quedó patente su imposibilidad para acercar sus posturas sobre el conflicto.