Una activista argentina que desde 2002 dirige en su país una cruzada contra las bandas internacionales de trata de personas, ha traído a Guatemala, además de su ejemplo de lucha, las herramientas que ha utilizado para rescatar de las garras de esos grupos a casi un centenar de mujeres.

Se trata de Susana Trimarco, una mujer que "sin saber lo que hacia", motivada por el "profundo dolor" y "la desesperada necesidad" de encontrar a su hija Marita Verón, secuestrada en abril de 2002 en la capital provincial de su país, se ha convertido en el icono latinoamericano de la lucha contra la trata de personas.

Trimarco, quien participa en la capital guatemalteca en una jornada de formación, información y promoción de actividades de prevención de los delitos de trata de personas y explotación sexual, organizados por el Gobierno y las Naciones Unidas, en entrevista con Efe cuenta cómo se infiltró dentro de esas organizaciones para dar con el paradero de su hija, secuestrada cuando tenía 23 años.

Sin tener plena conciencia de los peligros que corría al enfrentarse a las poderosas mafias, en las que asegura están involucrados jueces, fiscales, políticos y policías, Susana se hizo pasar por prostituta y conoció los "bajos mundos" del crimen organizado.

"Sin darme cuenta, sin tener noción de lo que estaba haciendo, me disfrace, me metí dentro del prostíbulo, camine por la ruta", investigó y con el apoyo de las autoridades de su país logró evidenciar las "técnicas criminales" que utilizan los delincuentes para "contactar" a sus víctimas.

Según las Naciones Unidas, después del tráfico de drogas y el de armas, el de personas es el tercer delito más rentable del mundo, por medio del cual los grupos criminales obtienen ingresos anuales de hasta 32.000 millones de dólares.

Han pasado nueve años desde que Marita Verón, la hija de Susana, fuera secuestrada por una de estas bandas y "vendida para la explotación sexual por 2.500 pesos en droga", y su paradero aún es desconocido.

Sin embargo, su madre no pierde la esperanza de encontrarla "pronto". Mientras tanto, desde 2007 creó la "Fundación María de los Ángeles, por la lucha contra la trata de personas", por medio de la cual ha rescatado de las garras de los explotadores sexuales a más de 115 jóvenes mujeres víctimas, a las que ha protegido y ayudado a "salir de la pesadilla".

Su lucha ha sido reconocida, entre otros, por el Departamento de Estado de EEUU que en 2007 la galardonó por "su coraje y valentía en la lucha contra la trata de personas", así como por el Parlamento Europeo, el Gobierno argentino y diversas organizaciones humanitarias a nivel internacional.

Durante su estancia en Guatemala, ha compartido con agentes de policía, fiscales y funcionarios encargados de investigar casos de trata de personas y explotación sexual, innovadoras técnicas de investigación que ella misma ha ido implementando a lo largo de los años.

"Estas mafias organizadas no podrían existir si no tuvieran complicidad del poder político, judicial y policial. Se están haciendo cosas, se ha avanzado, pero falta mucho por hacer", lamentó.

En todas las investigaciones en las que ha participado en su país, aseguró, descubren que "siempre está metido un policía, siempre esta metido un político", "son muy cara dura, pero los desenmascaro a todos, no les tengo miedo porque a mi me arrancaron a mi hija".

Las principales víctimas de estas redes criminales, precisó Susana, son niñas, niños y adolescentes que en su mayoría son secuestrados o engañados por diferentes medios.

Aunque las campañas de sensibilización para alertar a los niños y jóvenes sobre los peligros de caer en las garras de esos grupos criminales se han incrementado en América Latina, Susana sostuvo que "lamentablemente aún falta mucho por hacer".

"Se hacen muchísimas cosas, pero hay que seguir trabajando. Esto ha estado enquistado desde hace muchos años, pero son gente poderosa que compran jueces y fiscales", combatirlos es el gran reto, concluyó.

En Guatemala, a pesar de que en 2009 el Parlamento aprobó una Ley contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas, según el octavo informe anual sobre la trata de personas, publicado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, "la trata de personas es un problema significativo y creciente" en este país centroamericano.

Por Carlos Arrazola