Miguel Angel Rodríguez acababa de estacionar su automóvil en la calle cuando un agente de tránsito de la fronteriza Ciudad Juárez le escribió una boleta por infracción y después le desatornilló una de sus placas.

Rodríguez, un camionero que vive del otro lado de la frontera en El Paso, Texas, dice que no había ningún cartel que indicara que no se podía estacionar. Discutió con el policía pero sabía que sería más barato y más rápido conseguir placas nuevas en El Paso que pagar la multa de 165 pesos (12,50 dólares).

"Fue una boleta injusta", afirmó. "El policía me estaba esperando: en cuanto bajé del automóvil se me acercó".

Rodríguez es uno de varios conductores con placas emitidas en Estados Unidos que debe a Ciudad Juárez unos 10 millones de dólares de multas por infracciones de tránsito. Al igual que él, a la mayoría le resulta más conveniente reemplazar las placas o las licencias de conducir que la Policía de Juárez confisca para garantizar el pago, que enfrentar la burocracia de la municipalidad mexicana.

"Tardé más en discutir con el agente de tránsito en Juárez que lo que tardó el Departamento de Automotores en darme un nuevo juego de placas", explicó Rodríguez, minutos después de conseguir su sexto juego de placas en los últimos años. Por lo general no hay filas de espera en las oficinas del departamento en El Paso, en Texas, una ciudad de 800.000 habitantes, al otro lado de Juárez.

El código municipal de Juárez permite que las autoridades requisen placas, licencias o registros de automotores mexicanos y estadounidenses en la esperanza de asegurar el pago de las multas. Retirar los documentos de conducir es ilegal en muchas jurisdicciones mexicanas, donde agentes corruptos han amenazado tradicionalmente requisar licencias u otros documentos para conseguir "mordidas" (ser sobornados), aunque algunas ciudades mexicanas lo permitan.

Las incautaciones no parecen dar resultado con los extranjeros aquí en la frontera. Al igual que la placa que le quitaron a Rodríguez, más de 74.000 placas y licencias de conducir emitidas en Estados Unidos se acumulan en depósitos de la municipalidad que deben clasificarlas y cuidarlas.

"La cantidad de placas es tan grande que no cabían más aquí", dijo Mario Hernández, un empleado del departamento de tránsito de la ciudad. "Tuvimos que llevarlas a otro depósito y estamos pensando en destruir las incautadas antes de 2007".

Durante años, Ciudad Juárez ha tratado de hallar el modo de hacer que paguen sus multas los conductores de vehículos con placas emitidas en Estados Unidos, particularmente los de El Paso, pero la mayoría de las multas de la municipalidad son más caras que los siete dólares que cuesta reemplazar una placa en Texas o los 11 que cuesta reemplazar una licencia de conducir.

En esta ciudad de 1.300.000 habitantes, pasarse una luz roja conlleva una multa de unos 45 dólares y de 40 por exceso de velocidad, dijo Hernández.

El Departamento de Automotores de Texas entrega inmediatamente un nuevo juego de placas y el Departamento de Seguridad Pública del estado tiene filas expeditivas para acelerar las transacciones como el reemplazo de las licencias de conducir.

Los agentes de protección de aduanas y fronteras permiten a los automóviles entrar en Estados Unidos sin todas sus placas siempre que puedan demostrar que son propietarios de los vehículos, dijo el vocero Roger Maier. Los conductores sencillamente denuncian que les han robado las placas o licencias de conducir.

Por eso los propietarios de vehículos estadounidenses que se presentan a pagar las multas en Ciudad Juárez son raros.

Laura Juárez, una residente de Ciudad Juárez de 30 años de edad que tiene un automóvil registrado en Texas gracias a su marido, pagó unos 5,50 dólares para conseguir nuevas placas texanas.

"Mi marido vive en El Paso, pero soy yo quien usa el auto aquí en Juárez y, de todos modos, era aproximadamente lo mismo pagar aquí que conseguir placas nuevas allí", explicó.

Ciudad Juárez ha analizado contratar una agencia de cobros en El Paso para presionar a los deudores, pero las leyes mexicanas no permiten que las municipalidades contraten compañías con sede en Estados Unidos para dichas actividades y aun si pudiera, una empresa carecería de autoridad legal para recolectar deudas incurridas en México a residentes en Estados Unidos.

"Allí (en Estados Unidos) uno recibe una boleta y si no paga podría terminar preso. Aquí, retiramos las placas y ellos sencillamente consiguen otras nuevas", se lamentó el tesorero municipal de Ciudad Juárez, Antonio Salgado.