El entrenador del Mallorca, Joaquín Caparrós, ha admitido que la derrota (1-2) ante el Sporting de Gijón en el Iberostar Estadi "ha sido un palo", aunque ha matizado que su equipo "debe apretar los puños y seguir".

"Es un partido para sacar conclusiones de los errores que hemos cometido, apretar los puños y pensar en el próximo partido (el sábado ante el FC Barcelona)", ha señalado Caparrós.

"Hemos jugado muy bien la primera, pero no sentenciamos y en el fútbol las ocasiones hay que meterlas. No se pueden dar facilidades en defensa y es una lástima, porque sentíamos el apoyo de nuestra afición y nosotros queríamos darles una alegría, pero no ha podido ser", ha explicado el técnico andaluz.

Preguntado por los fallos en defensa que costaron los goles, una faceta en la que él ha insistido desde su llegada a la isla para sustituir al danés Michael Laudrup, respondió que "el juego es de los futbolistas, no del entrenador".

"Es el momento para estar muy cabreado, pero también, para trabajar, corregir esos errores y pensar en el próximo partido", ha precisado.

Caparrós respondió, finalmente, con un lacónico "ha sido mi decisión" a la pregunta de por qué se había decantado por el brasileño Joao Víctor (autor del gol en propia puerta), un centrocampista, para acompañar Iván Ramis en el centro de la zaga, en vez del central balear Martí Crespí.