El sexto partido de la Serie Mundial entre los Cardenales de San Luis y los Rangers de Texas fue aplazado por lluvia.

Las Grandes Ligas tomaron la decisión de postergar el duelo cuatro horas y media antes de la hora de inicio en el Busch Stadium.

Texas lidera la serie 3-2 y podría coronarse si gana el próximo juego.

El partido se jugará el jueves a las 8.05 de la noche. De ser necesario un séptimo partido, se disputaría el viernes por la noche.

En la decisión se tomó en consideración la última experiencia en que la lluvia afectó el desarrollo de la Serie Mundial, en 2008.

El quinto juego de ese clásico en Filadelfia fue suspendido durante el sexto inning debido a un aguacero, con el duelo entre los Filis y los Rays empatado 2-2. No se pudo completar hasta dos noches después, con Filadelfia imponiéndose 4-3 para conquistar el título.

Además, estaba dos partidos durante esta postemporada debieron ser interrumpidos al empezar a llover. En ambos casos estuvieron involucrados los Tigres de Detroit y su as Justin Verlander, quien no pudo seguir lanzando.

Semejante situación, en un partido decisivo, hubiese afectado a los abridores Colby Lewis de los Rangers y el mexicano Jaime García de los Cardenales.

El pronóstico del tiempo para la noche del miércoles indicaba posibilidades de lluvia sobre el 50%. El panorama es más favorable para el jueves y viernes, con cielo despejado.

A raíz de lo ocurrido en 2008, las Grandes Ligas adoptaron una nueva normativa en la que se establece que un partido interrumpido durante su disputa deberá ser reanuda en el preciso momento de su suspensión, en vez de reiniciarlo desde el principio.

El martes, el manager de los Rangers Ron Washington se mostró a favor que se tomara una decisión antes del juego y no durante el trancurso para no alterar el uso de su pitcher abridor.

Además, el aplazamiento también abre la posibilidad de que los Cardenales puedan usar a su as Chris Carpenter con tres días de descansco el viernes para un eventual séptimo partido.

La lluvia ha causado muchos estragos este año, en el que los 50 juegos aplazados por lluvia constituyeron la mayor cantidad desde 1997.