El Senado de Brasil aprobó una ley que garantiza el acceso a la información pública y elimina la posibilidad de que documentos oficiales puedan mantenerse bajo sigilo permanente.

La cámara alta acogió la noche del martes la versión de la Ley de Acceso a las Informaciones Públicas que había sido aprobada en junio por la Cámara de Diputados, que establece un tope de 50 años de sigilo para documentos considerados "ultrasecretos" y hace obligatorio que organismos públicos entreguen información solicitada por el público.

Según la iniciativa aprobada, que aguarda sanción de la presidenta Dilma Rousseff, los documentos ultrasecretos tendrán un plazo de sigilo de 25 años, que podrá ser prorrogado una sola vez.

Durante el debate, el senador y ex presidente de la república Fernando Collor defendió la propuesta original enviada al Congreso por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que contemplaba la posibilidad de renovaciones indefinidas de ese plazo de sigilo para documentos clasificados por razones de seguridad del Estado.

Su propuesta fue criticada por considerar que mantendría un "sigilo eterno" sobre ciertos documentos, lo cual fue rebatido por el legislador.

"En ningún texto de nuestra propuesta van a encontrar el término sigilo eterno. Encontrarán, sí, lo que encontramos en toda la legislación de la Unión Europea, de Estados Unidos, de cualquier país, de salvaguardar los intereses de los estados nacionales", argumentó Collor, cuya iniciativa fue rechazada.

Organizaciones de prensa como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y la Asociación Nacional de Diarios de Brasil habían calificado como un "retroceso" la posibilidad de admitir que informaciones públicas permanezcan bajo sigilo permanente.

"Esta es una noche histórica en que demostramos estar en sintonía con el sentimiento de la sociedad brasileña. No es posible que un documento cause cualquier tipo de problema después de 50 años", expresó el senador Humberto Costa, del oficialista Partido de los Trabajadores.