Gran parte de unos 80.000 taxis chilenos que transportan diariamente más de un millón de pasajeros realizaron un paro el miércoles y bloquearon calles y autopistas provocando una gran congestión.

El gobierno amenazó con aplicarles una ley que condena con penas más severas a los autores o convocantes de desmanes.

"Esto no es un paro. Ellos no están dejando trabajar, ellos están molestando a todos los usuarios de las calles principales de la ciudad de Santiago. En ese sentido vamos a aplicar la ley de seguridad del Estado, porque esta irresponsabilidad es inaceptable", afirmó el ministro de Transportes, Pedro Pablo Errázuriz.

El paro es en reclamo de medidas que les permitan mitigar las constantes alzas de los combustibles y el congelamiento de sus tarifas.

Al menos 17 personas fueron detenidas por la policía. Efectivos antimotines actuaron contra decenas de taxistas que bloqueaban con sus automóviles una importante vía que conduce hacia el sector sur de la capital. Simultáneamente otros taxistas bloquearon una autopista de acceso a la ciudad. Grandes congestiones se registraron en el tránsito a una hora en que se produce el mayor transporte de trabajadores y estudiantes.

Acciones similares se registraron en el interior del país.

La protesta se prolongó por algunas horas e implicó a los taxistas que trasladan pasajeros en forma colectiva, es decir con todos sus asientos ocupados.

Eduardo Castillo, presidente nacional de los taxistas colectiveros, informó a la prensa que su gremio demanda la reducción de un impuesto específico a los combustibles, tal como existe con los camioneros. Exigen asimismo participar en las políticas del transporte y el uso de vías exclusivas al igual que los autobuses.

Castillo manifestó que 90% de los 80.000 taxistas de su gremio adhirió a la protesta. Aseguró que sólo en Santiago su agrupación moviliza diariamente un millón de personas.

Un grupo de dirigentes llegó hasta la sede de gobierno para entregar sus peticiones.