La nueva ley de Alabama contra la inmigración ilegal entró en vigencia el mes pasado justo cuando tocaba a su fin la temporada alta del turismo en el estado, lo que dejó a muchos empleadores en la zona en la incertidumbre de lo que significará para ellos dentro de unos pocos meses.

Muchos hoteles, restaurantes y otros comercios del área, famosa por sus playas de arena blanca y aguas templadas cristalinas, emplean trabajadores inmigrantes, en especial para tareas de cocina, limpieza y jardinería.

Algunos son contratados localmente mientras otros son traídos con visas temporales ante la demanda de temporada. La nueva ley entró en vigor a fines del mes pasado en momentos en que los negocios estaban reduciendo su personal hasta la temporada siguiente.

"La ley llegó en un momento oportuno para la industria del turismo porque tiene tiempo de considerar soluciones a cualquier problema de personal", dijo el alcalde de Gulf Shores, Robert Craft, pero agregó que el área no ha experimentado muchos problemas asociados a la inmigración ilegal, de modo que la nueva ley no cuenta con el mismo apoyo que en otras partes del estado.

Algunas disposiciones de la nueva ley fueron bloqueadas por los tribunales federales, pero otras se mantuvieron, entre ellas que la Policía pueda averiguar la situación inmigratoria de una persona durante una infracción de tránsito y penalizar a los inmigrantes sin residencia legal que efectúen trámites básicos como conseguir una licencia de conducir.

La principal preocupación entre los negocios de la costa es determinar qué necesitan para cumplir con la nueva ley y asegurarse de conseguir suficientes trabajadores, dijo Bob Higgins, de la Alianza para el Desarrollo Económico del Condado de Baldwin.

"Creo más que nada que prevalece la incertidumbre porque los negocios no están seguros de cómo los afecta la ley", afirmó. "Y la incertidumbre provoca nerviosismo".

Muchos en la industria del turismo están a la expectativa preguntándose qué ocurrirá en la primavera.

Marie Curren, de Brett/Robinson, compañía de alquiler de residencias en la costa, dijo que la empresa todavía no ha sentido ningún efecto. "Todavía es demasiado temprano para saberlo", afirmó. "Cuando en la primavera colguemos el cartel de 'Trabajo se ofrece' veremos si tendremos que enfrentar un problema".

La firma inmobiliaria Meyer Real Estate perdió varios empleados que se fueron del estado atemorizados por la ley, reveló la propietaria Sheila Hodges.

Matt Shipp, propietario y chef en Shipp's Harbour Grill, en Orange Beach, perdió a varios trabajadores después que se promulgó la ley, incluso uno de los mejores, un brasileño, según dijo, que hacía preparativos para la cocina y lavaba platos. El trabajador había vivido en la zona durante 12 años y estaba legalmente en el país, pero como tenía algunos familiares que no lo estaban, se fueron todos para la Florida.

"Era el mejor empleado que he tenido en ese cargo en quince años", se lamentó. "No he hallado a nadie de su capacidad o calidad para ocuparlo".

Por ese puesto paga 10 dólares la hora, bien por encima del salario mínimo, pero aunque el desempleo en el estado ronda el 10%, Shipp dijo que los trabajadores estadounidenses que responden sus avisos por lo general abandonan después de unas pocas semanas por las exigencias físicas del trabajo.