La OTAN ha decidido posponer la decisión final sobre su operación en Libia mientras continúan los contactos con las Naciones Unidas y las nuevas autoridades libias.

"El Consejo del Atlántico Norte se reunirá con sus socios el viernes para discutir nuestra misión en Libia y tomar una decisión formal", explicó hoy la portavoz aliada Carmen Romero.

En principio, los embajadores de la OTAN tenían previsto confirmar a lo largo del día la decisión preliminar que tomaron el pasado viernes para cerrar el operativo militar el día 31 de este mes.

De hecho, fuentes diplomáticas ayer daban por cerrada la decisión.

La razón del retraso, según indicó la portavoz, es que siguen desarrollándose contactos con la ONU y el Consejo Nacional de Transición (CNT), con quienes la OTAN quiere consensuar su decisión.

Según algunas informaciones, las nuevas autoridades del país han solicitado a la Alianza Atlántica que mantenga durante más tiempo a sus fuerzas en la zona.

El pasado viernes, los países de la OTAN ya necesitaron horas para lograr un consenso sobre la fecha del 31 de octubre, pues algunos aliados defendían un fin inmediato y otros continuar más tiempo hasta que la situación en Libia se haya estabilizado.

Todas las decisiones en el seno de la Alianza han de tomarse por unanimidad, lo que complica tradicionalmente este tipo de pasos.

La decisión sobre el fin de la misión es puramente política, pues desde el punto de vista militar la OTAN considera que ha cumplido todos los objetivos de la misión.

Por ello, el comandante supremo de la OTAN en Europa, el general estadounidense James Stavridis, propuso el pasado viernes a los países la retirada total.

Esta misma semana, el comandante de la misión, el general canadiense Charles Bouchard, confirmaba que en Libia ya no existe una amenaza para la población civil, cuya protección era el cometido de la OTAN bajo el mandato de las Naciones Unidas.

Mientras no ponga fin a la operación, la OTAN continuará "vigilando la situación sobre el terreno" y tendrá "la capacidad para responder a cualquier amenaza para los civiles", recordó hoy Romero.

La Alianza inició su operación a finales de marzo, al hacerse cargo de todas las acciones militares internacionales en Libia, que habían sido iniciadas por una coalición liderada por Francia y el Reino Unido.

En un principio, la OTAN aprobó un plan de operaciones de tres meses, que posteriormente prorrogó en junio y nuevamente en septiembre, aunque advirtiendo ya de que la misión estaría bajo revisión continua y podría terminar rápidamente.

En esos casi siete meses, los aviones y helicópteros aliados han golpeado diariamente los intereses militares del régimen de Gadafi y han acumulado un total de más de 26.000 vuelos, más de 9.600 de ellos con carácter ofensivo para atacar o identificar objetivos.