El Ejército de Filipinas ocupó hoy la base del comandante rebelde Juaning Abdulsalam, del Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI), después de tres días de combates que han causado muertos en ambas partes.

Según fuentes del Ejército, en el asalto han muerto 16 rebeldes y otros 50 han resultado heridos, mientras en sus propias filas se reconocen dos soldados fallecidos y cuatro heridos.

Por su parte, el jefe del Ejército, el teniente general Arturo Ortiz, informó a la prensa de que sus hombres controlan ahora la guarida rebelde en el área de la población de Payao, en el sur de Filipinas, según la cadena de televisión GMA.

La operación de las fuerzas de seguridad continuará porque Absulsalam, que al comienzo del asalto contaba con un centenar de combatientes, ha logrado escapar.

Las Fuerzas Armadas, en combinación con la Policía, llevan acabo una ofensiva en el sur de Filipinas para capturar a los disidentes del FMLI que se niegan a respetar la tregua acordada y mantienen los ataques sobre las cuerpos de seguridad o actividades delictivas como secuestros y extorsiones.

Además, han presentado al FMLI una lista con los nombres de sus miembros que son sospechosos de haber participado en los recientes atentados en Lanao del Sur, Zamboanga Sibugay y la isla de Basilan para que los entreguen.

El Gobierno y el FMLI retomaron las conversaciones de paz en febrero y a partir de entonces ha la asociación rebelde ha sufrido escisiones de comandos que se niegan a renunciar a la independencia de la zona de influencia musulmana en el sur de Filipinas.

El FMLI nació de una división similar en el seno del Frente Moro de Liberación Nacional, cuando este se aceptó negociar una solución que no fuese la independencia, y fue constituido formalmente en 1984.

La organización cuenta en la actualidad con unos 12.000 militantes.

Casi cuatro décadas de conflicto étnico, religioso y tribal han ocasionado miles de muertos de los dos bandos y cerca de dos millones de refugiados en una de las áreas más pobres del archipiélago.