La pobreza, la falta de proyectos y de oportunidades que padecen los jóvenes de la periferia santiaguina son los ejes de "Perro muerto", un filme que nace de la "rabia" y la "necesidad" de hacer visible la desigualdad que existe en Chile, en palabras de su director, Camilo Becerra.

"Uno tiene que hablar de lo que a uno le interesa y obsesiona. Y hoy en día en Chile hay que poner la cámara en aquellos lugares que están invisibilizados por una suerte de idea de país desarrollado, que es la que en general muestra el cine y la televisión chilenas, y que no es lo que yo veo en lo cotidiano", señaló hoy a Efe Becerra.

La película, que ha cosechado varios premios nacionales, entre ellos, el de "Mejor película chilena" en el Festival de Cine de Valdivia en 2010, cuenta la historia de Alejandra (Rocío Monasterios), una madre soltera adolescente que se enfrenta a la agresividad que rodea al extrarradio de la capital chilena.

"Tanto Rocío (Monasterios) como yo somos parte de ese Santiago periférico, por eso en la película afloran cuestiones como las de cómo nos hacemos cargo de las desigualdades, de la pobreza, de la falta de oportunidades y de los proyectos que tienen los jóvenes", subrayó Becerra.

Y apostilló: "'Perro muerto' nace de la rabia, nace de la necesidad de apuntar con el dedo y decir: este es el Santiago que hay que ver, este es el Santiago del que vale la pena hacerse cargo".

En este sentido, la opera prima de Becerra gira en torno a la desigualdad. Una desigualdad que se expresa de forma "agresiva", y que queda reflejada en el escenario por el que transitan los personajes; una zona de Santiago "que muestra el contraste violento entre la pobreza y el afán de modernización", explicó el cineasta.

"Quería mostrar la sensación en parte de hastío, en parte de claustrofobia, de las personas que no tienen un lugar que les sea propio", aclaró el director, en relación al deambular al que se ve empujada la protagonista de la película por su carencia recursos.

El filme, que se estrena comercialmente este jueves en Chile, fue confeccionado de forma colectiva, en base a un guión escrito a cuatro manos entre Becerra y Monasterios, un texto que posteriormente se fue "readaptando" con las aportaciones de los actores durante el rodaje.

"Yo me atrevería a decir que grabamos en contra del guión y luego montamos la película en contra del montaje. Nunca dejamos de armar la película. Por eso nos demoramos por lo menos un año en editarla", reveló el cineasta.

En cuanto al título, este cumple dos funciones. Por un lado, hace referencia a la muerte de un perro que es fundamental en la trama de la historia, y por otro, apela a un refrán popular chileno "que dice que hacer 'perro muerto' es pedir algo, consumirlo y luego no hacerse cargo de pagar los costos", aclaró Becerra.

"Perro muerto" participará en los próximos días en los Festivales de Trieste (Italia) y Ginebra (Suiza), y se espera que se exhibida en las salas de Francia, Bolivia, Perú y Ecuador durante 2012.