El tribunal supremo de Nueva York falló que dos inmigrantes que estaban en Estados Unidos legalmente tienen derecho a apelar sus condenas penales aunque ya fueron deportados.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) deportó a Carlos Ventura y Damian Gardner luego de sus condenas.

Un tribunal inferior entonces suspendió la apelación de Ventura, diciendo que él no podía disputar el caso desde la República Dominicana. Dijo además que Gardner, deportado a Jamaica, no estaba sujeto más a la corte estatal.

Ventura fue hallado culpable de robar un automóvil y Gardner de posesión de drogas.

En una decisión dividida, el tribunal superior falló que existe "un derecho fundamental a apelar" una sentencia penal.