La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, llamó el martes a Europa a adoptar una "acción rápida" para enfrentar su crisis financiera, que ha golpeado a los países en desarrollo.

Acompañada del presidente de Ucrania, Viktor Yanukovich, la gobernante advirtió que "la falta de una acción rápida sólo llevará a un agravamiento de la crisis con serias consecuencias políticas y sociales. Por otro lado, la salida de la crisis exige una combinación equilibrada entre medidas de ajuste fiscal y de estímulo al crecimiento económico y al empleo".

Para Rousseff, la actual crisis global, marcada por el acentuado endeudamiento de Grecia y la falta de crecimiento en otras economías de Europa y de Estados Unidos, requiere un esfuerzo general para restablecer el equilibrio en la economía mundial.

"Es necesario un esfuerzo concertado de reequilibrio de toda la economía global. Hay que evitar que algunos países transfieran a otros los costos de una coyuntura difícil, sea por artificios de control cambiario, sea por políticas monetarias excesivamente expansivas, sea por cualquier desequilibrio financiero", agregó la líder brasileña.

Brasil ha reclamado que países ricos han adoptado políticas monetarias expansionistas que deprecian sus monedas para aumentar su competitividad en el mercado internacional.

Rousseff dijo que trató esos temas con Yanukovich al analizar los asuntos que serán abordados la próxima semana en la cumbre del G-20 en Cannes, Francia, que agrupará a las grandes economías del mundo.

Rousseff criticó en su intervención la falta de reformas en el sistema de las Naciones Unidas y agradeció al líder ucraniano el apoyo de su país a la aspiración brasileña de ocupar un escaño permanente en un Consejo de Seguridad reformado y ampliado para reflejar la configuración del mundo actual.

El Consejo de Seguridad, principal órgano de decisión de la ONU, está formado por cinco miembros permanentes con derecho a veto y 10 miembros rotativos.