El relator especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, instó hoy a la comunidad internacional a seguir trabajando para garantizar que los pequeños agricultores no se vean obligados a terminar como simples jornaleros en sus propias tierras.

"Durante demasiado tiempo los campesinos se han visto forzados a malvivir de la agricultura de subsistencia e incluso a ceder sus tierras cuando ya no podían afrontar deudas y verse forzados a trabajar en plantaciones bajo condiciones de explotación", denunció De Shutter en declaraciones a la prensa en la sede de la ONU.

Antes de presentar su informe anual ante el tercer comité de la Asamblea General, el diplomático belga advirtió de que el fracaso de la comunidad internacional para ayudar a los pequeños agricultores a tener un mayor acceso a los mercados y vivir dignamente es una de las "causas centrales de la hambre" en el mundo.

"Debemos empoderar a los pequeños campesinos para que puedan negociar condiciones decentes con los compradores. Además, debemos explorar modelos empresariales más inclusivos", añadió De Schutter, quien instó a los Gobiernos a no eludir sus responsabilidades y equiparles "para participar en la cadena de valores".

En los últimos años se ha detectado un notable aumento de las operaciones de compraventa de terrenos por parte de inversores extranjeros.

Sin embargo, no se ha prestado la atención necesaria al aumento paralelo de acuerdos de agricultura por contrato, a través de los cuales los campesinos se comprometen a vender sus cosechas a precios predeterminados a empresas de transformación o de comercialización.

"El mundo en desarrollo es un mercado de compradores. Incluso cuando suben los precios de los alimentos, los campesinos apenas se benefician de esta subida debido a su escaso poder de negociación", se lamentó después el relator especial de la ONU en su intervención ante la Asamblea General.

Así, reconoció que firmar un contrato es una decisión individual, pero se preguntó qué alternativas le quedan a los campesinos si solo pueden acceder a los mercados a través de un único comprador y qué beneficios pueden aportar estos acuerdos a los campesinos cuando el comprador puede dictar "a su antojo" las condiciones del contrato.

"Si no tienen cuidado, los campesinos acabarán como simples jornaleros desprovistos de todo poder y labrando sus propias tierras", afirmó el relator, para quien un contrato justo debe incluir cláusulas de salvaguardia de precios mínimos y mecanismos adecuados de resolución de conflictos.

Además, esos mecanismos deben incluir también una demostración visual de los estándares de calidad, el suministro de insumos a precios iguales a los del mercado, o incluso por debajo, y la posibilidad de reservar una parte de la cosecha para la subsistencia de la familia y de la comunidad.

El relator detalló que casi siempre son los hombres los que toman la decisión de pasar de cultivos alimentarios a cultivos comerciales por lo que instó a la comunidad internacional a prestar una atención especial a la cuestión del género a la hora de evaluar el impacto de la agricultura por contrato.

Por último, recordó que hay otros modelos de desarrollo que pueden proporcionar las ventajas de la agricultura por contrato evitando los inconvenientes y consideró "vital" animar a los campesinos a formar cooperativas y joint ventures (sociedades de riesgo compartido) "para que puedan unirse y acceder más fácilmente a los mercados".