El aspirante a la candidatura presidencial republicana y actual gobernador de Texas, Rick Perry, lanzó hoy su plan económico basado en recortes del gasto y de los impuestos, con una "tarifa plana", como recetas para estimular la economía de Estados Unidos.

La propuesta de Perry incluye un descenso de la tarifa máxima del impuesto para las empresas y asalariados del 35 % a una tasa fija del 20 %, y la eliminación de impuestos sobre sucesiones y sobre los ingresos procedentes de inversiones de capital.

La introducción de un tipo fijo es la opción fiscal de los republicanos, pero la peculiaridad del plan de Perry es que, según lo anunciado, el contribuyente podría escoger entre la nueva tasa fija o su tasa actual, lo que supone un claro guiño a las rentas de mayores ingresos, según los analistas.

A la par, plantea una limitación del gasto público a un 18 % del producto interior bruto (PIB), que en la actualidad se sitúa en el 24 %, a través del recorte de programas de gasto público.

"Mi plan restaura la competitividad de EE.UU. en el mercado global y ofrece fuertes incentivos a los empresarios estadounidenses para construir nuevas fábricas y crear miles de empleos aquí en casa", dijo Perry en una conferencia en Carolina del Sur.

Con su plan económico, denominado "Cortar, Equilibrar y Crecer", Perry busca recuperar el terreno perdido en la batalla por la candidatura presidencial republicana para 2012, debido a sus malas actuaciones en varios debates televisados durante las últimas semanas.

Perry irrumpió a finales de agosto en la campaña republicana y alcanzó rápidamente el primer puesto, por encima del exgobernador de Massachusetts Mitt Romney considerado el "candidato del sistema", pero poco a poco fue desinflándose y ha perdido gran parte de su impulso inicial.

El fin de semana, el gobernador de Texas, que lleva tres períodos al frente del estado sureño, recibió el respaldo del multimillonario Steve Forbes, en lo que los expertos han visto como un intento de dar consistencia a su propuesta.

El plan de Perry es ligeramente más conservador que el de Romney, pero no se sale de la línea general marcada por el resto de candidatos republicanos que abogan por una reducción del peso del Gobierno federal y una menor carga impositiva para estimular la contratación por parte de los empresarios.

Actualmente, cerca de 14 millones de estadounidenses está sin trabajo, lo que significa una tasa de desempleo de 9,1 % y ha convertido esta cuestión en uno de los puntos fundamentales de la campaña para las elecciones 2012 en la que los republicanos tratarán de evitar la reelección del presidente demócrata Barack Obama.