El presidente Barack Obama ofreció el lunes ayuda hipotecaria a cientos de miles de estadounidenses, su último intento para aliviar la caída económica y política derivada de la crisis hipotecaria que lo aqueja en su búsqueda de la reelección.

Bajo la propuesta de Obama, los dueños de viviendas que siguen pagando sus hipotecas serían capaces de refinanciar sin importar cuánto haya caído el valor de su casa por debajo de lo que siguen debiendo.

Argumentando a favor de sus políticas en Las Vegas, el epicentro de las ejecuciones hipotecarias y el desempleo, el nuevo esfuerzo de Obama le permite actuar sin la aprobación de los republicanos en el Congreso, donde los republicanos controlan la Cámara de Representantes y han bloqueado sus iniciativas económicas más importantes.

También le permite culpar a los republicanos por su falta de acciones para impulsar el empleo y estimular la recuperación económica.

"Estoy aquí para decir que no podemos esperar que un, cada vez más, disfuncional Congreso haga su trabajo", declaró el presidente afuera de una vivienda familiar en Las Vegas. "Donde ellos no actúen, lo haré yo", sentenció.

La propuesta de Obama busca atender lo que se ve como uno de los grandes lastres de la economía en su país: el número de estadounidenses que no pueden refinanciar o vender sus viviendas porque ahora deben más de lo que vale el inmueble.

Nevada es uno de los estados que más ha sido azotado por las ejecuciones hipotecarias y la recesión, y siendo un estado en disputa que puede ganar Obama o sus rivales republicanos, podría ser clave para la victoria en la próxima elección presidencial, que es en esencia una serie de concursos estado por estado y el que gane más estados se lleva todo.

Nevada también tiene una gran comunidad hispana, la minoría de más rápido crecimiento en Estados Unidos, y ambos partidos compiten por su apoyo.

Estoy aquí para decir que no podemos esperar que un, cada vez más, disfuncional Congreso haga su trabajo. Donde ellos no actúen, lo haré yo.

- Barack Obama

Una encuesta reciente descubrió que si bien la mitad de todos los estadounidenses han dicho que Obama no merece ser reelecto, ninguno de sus opositores republicanos podría ser capaz de vencerlo aún en una hipotética carrera uno contra uno.

El contendiente más fuerte, el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, se acerca, pero su nominación está lejos de quedar asegurada porque las dudas sobre sus credenciales conservadoras lo han dejado en una posición vulnerable en las elecciones primarias republicanas frente a competidores más derechistas.

Esta semana, Obama planea anunciar medidas para facilitar a los graduados universitarios pagar sus préstamos federales. Esa medida ejecutiva permitirá a Obama dirigirse a problemas económicos y otros desafíos domésticos a pesar de la oposición republicana ante la mayoría de sus propuestas.

Aunque la Casa Blanca trató de no dar una predicción de cuántos dueños de viviendas podrían beneficiarse de este nuevo programa de refinanciamiento, la Oficina Federal de Financiamiento a la Vivienda calcula que alrededor de un millón de personas adicionales podrían beneficiarse. Moody's Analitics dice que el número podría llegar hasta los 1,6 millones.

Asimismo, el vocero presidencial Jat Carney criticó al candidato republicano Mitt Romney por proponer la semana pasada también en Las Vegas que el gobierno no debería interferir con las ejecuciones hipotecarias.

"Esa no es la solución", dijo Carney a reporteros en el avión presidencial. Carey dijo que Romney le diría a los dueños de viviendas "'Es tú problema. Mala suerte'''.

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