La mitad de los latinoamericanos corre el riesgo de caer en la pobreza ante el impacto de las crisis internacionales y como consecuencia de que el subcontinente sigue teniendo la peor distribución de riqueza de todo el mundo, aseveró el martes un experto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

El peligro de caer en la pobreza se verifica en momentos en que los precios de los alimentos son un 40% más altos que hace cuatro años y la volatilidad es la mayor de las últimas tres décadas.

Según un estudio realizado en 18 países latinoamericanos, la extrema pobreza afecta entre el 14 al 15% de sus habitantes, pero "la vulnerabilidad, como gente que peligra caer en la pobreza ante un leve shock, sube a cerca de un 50%", afirmó Martín Hopenhayn, director de la división de desarrollo social de la Cepal.

Durante una intervención en el Primer Congreso Sudamericano de Corresponsales, inaugurado el martes, Hopenhayn explicó que "los vulnerables no pobres en América Latina son muchos por baja educación, por informalidad laboral, por no tener activos inmobiliarios, por lo tanto, están expuestos a cualquier shock".

"Tenemos que tener un sistema de protección social no sólo centrado en el pilar contributivo del mundo laboral, sino también en un pilar solidario no contributivo, de toda esa masa de gente que no consigue protección social a través del empleo", enfatizó en alusión al modelo emergente.

El experto de Cepal reiteró que América Latina es la región más desigual de todas las del planeta", donde dos tercios de la riqueza se la lleva la gran empresa y las diferencias educativas de origen de una persona marcan lo que será el resto de su vida.

Según Hopenhayn, aún hay margen para aumentar el impuesto a la renta en la región para destinar su recaudación a la protección de los más necesitados.

Precisó que América Latina la recaudación del impuesto a la renta de las grandes empresas aportan con un 3% del PIB y el de las personas con un 0,9%, mientras en las naciones europeas de la Organización para la Contribución y Desarrollo Económico, los aportes son de un 3,7 y de un 8,9% del PIB, respectivamente.

Dijo que en la región varios factores incidieron en la tendencia a la reducción de la extrema pobreza y la desigualdad, como la mayor generación de empleos en la década precedente y una baja en el desempleo del 11,1 al 7,4% entre el 2002 y el 2008.

Otras variables que influyeron son "el aumento significativo" de los ingresos laborales, el impacto positivo de los programas sociales, las políticas contra cíclicas y la incorporación de más mujeres pobres al mundo laboral.

Adonimarn Sanches, especialista de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas, otro de los participantes en el congreso, dijo que este año ha estado marcado por el alza y extrema variabilidad de los precios de los alimentos, "un fenómeno que ha impactado con fuerza en la pobreza y la seguridad alimentaria y nutricional en el mundo".

"Es un 9% de la población (de América Latina) que todos los días amanece con hambre", subrayó Sanches.