Más de 16.000 personas huyeron de dos aldeas en el sur de Filipinas en las que las fuerzas gubernamentales combaten con guerrilleros musulmanes y bandidos.

Los intentos de las autoridades filipinas de detener a varios comandantes y ex comandantes del Frente Moro Islámico de Salvación, que agrupa a unos 11.000 insurgentes y varios bandidos que colaboran con ellos ocasionaron la semana pasada mortíferos enfrentamientos en la provincia de Zamboanga Sibugay y en la isla de Basilán.

El Frente Moro Islámico de Salvación, combate desde hace años en la región meridional de Mindanao para obtener la independencia. Una tregua ha prosperado desde 2008.

El presidente Benigno Aquino III dijo el lunes que su gobierno seguirá dialogando con los insurgentes pero desea detener a los delincuentes comunes, incluyendo los que figuran en el campo rebelde.

La semana pasada unos 120.000 soldados sufrieron en Basilán una de sus peores derrotas en años, pereciendo 19 miembros del ejército.

Por temor a nuevos enfrentamientos, unos 6.000 lugareño huyeron de Al-Barka y las aldeas vecinas en Basilán, una provincia musulmana situada a unos 880 kilómetros (550 millas) al sur de Manila, dijo el administrador de la oficina de Defensa Civil Benito Ramos.

En Zamboanga Sibugay, también en el sur, unos 10.800 lugareños han huido de tres aldeas, incluyendo la costera Payao, donde unos 700 soldados y policías, respaldados por bombardeos y cañoneos de la armada, han intentado desalojar a más de 120 insurgentes musulmanes y bandidos parapetados en una boscosa colina, dijeron las autoridades.

El jefe de Policía de Zamboanga Sibugay, Rubén Cariaga, dijo que la aviación bombardeó el martes por segundo día Payao. Los soldados atacaron el reducto la víspera tras un bombardeo de 10 horas pero se tomaron con una tenaz resistencia, que costó la vida a dos miembros del ejército, agregó.

Cariaga dijo el martes que los pistoleros, que incluyen miembros del Frente Moro Islámico de Salvación, se encuentran rodeados.