El Congreso boliviano, controlado por el oficialismo, comenzó a debatir hoy la ley prometida por el presidente Evo Morales al aceptar la demanda de los indígenas de la Amazonía de prohibir la construcción de cualquier carretera en el parque natural del Tipnis, en el centro del país.

El vicepresidente del país y presidente del Congreso, Álvaro García Linera, instaló la sesión legislativa, que lleva varias horas debatiendo los alcances de la ley que Morales se comprometió a promulgar hoy mismo, una vez aprobada por los parlamentarios, aunque no es seguro que lo logre.

Dirigentes indígenas asisten a la polémica en los palcos del Parlamento, mientras sus bases siguen acampadas en la plaza Murillo, ante los palacios presidencial y legislativo, a donde llegaron la semana pasada para forzar al mandatario a aceptar sus demandas.

El presidente del Tipnis, Fernando Vargas, dijo que el debate "es pobre" porque los legisladores no entran al fondo de su petición.

El debate se centra en el carácter de "intangible" que propone Morales para el parque, porque los indígenas quieren que tenga límites, pues temen que, además de prohibir la carretera financiada por Brasil en el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), podría vetar proyectos de desarrollo.

Los indígenas, además, ratificaron hoy que el acuerdo con Morales no deja sin efecto las demandas penales que plantearon en su contra, una de ellas por el delito de "genocidio", por la brutal represión policial de la que fueron objeto el pasado 25 de septiembre.

El diputado indígena Bienvenido Zacu, disidente del oficialismo, dijo hoy a la agencia ANF que preparan otra demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre esa acción policial que hasta el mismo Morales calificó de "imperdonable", aunque no asumió responsabilidad alguna sobre la misma.

Un dirigente del Consejo Nacional de Ayllus y Marcas del Qullasuyu (Conamaq), el aimara Rafael Quispe (la misma etnia de Morales), declaró que en el diálogo con el mandatario le ratificaron que los delitos de la represión policial no pueden quedar impunes.

"Le dijimos de frente al presidente: los delitos no se negocian, los delitos no llegan al diálogo, ese juicio va a proseguir", dijo Quispe.

Los indígenas obligaron a Morales, una vez más, a retractarse sobre la carretera que pretendía construir en el Tipnis, con una marcha de 66 días entre la Amazonía y La Paz.