Manifestantes anticapitalistas en dos ciudades estadounidenses chocaron con policías antimotines, que dispararon gas lacrimógeno y proyectiles no letales contra centenares de ellos en Oakland, y desalojaron a la fuerza y arrestaron a más de 50 en Atlanta.

Las autoridades estaban incrementado el nivel de confrontación con el movimiento, que lleva ya un mes, en momentos en que dueños de negocios, residentes y funcionarios en las ciudades en las que han surgido los campamentos se están quejando de delitos, problemas sanitarios y trastornos para los negocios.

El miércoles, los campamentos en ambas ciudades estaban vacíos, mientras la policía montaba guardia en los alrededores.

Entre el martes por la noche y las primeras horas de la mañana del miércoles, la escena fue caótica en las afueras del ayuntamiento de Oakland, donde la policía disparó gas lacrimógeno y proyectiles no letales durante tres horas contra manifestantes que trataban de reestablecer un campamento del que habían sido desalojados 24 horas antes.

Funcionarios se quejaron de lo que describieron como problemas de seguridad y sanidad en el campamento desmantelado.

El jefe interino de la policía Howard Jordan le dijo a reporteros en una conferencia de prensa al final de la noche del martes que las autoridades no tuvieron otra opción, porque — afirmó — los manifestantes estaban lanzando piedras y botellas contra los policías.

"Tuvimos que usar gas para frenar a la muchedumbre", dijo Jordan, de acuerdo con un reporte de KCBS.

La policía estimó que había unos 1.000 manifestantes en el primer choque. Casi 100 personas fueron arrestadas, en su mayoría por sospechas de reunión ilegal y acampamento ilegal.

En Atlanta, helicópteros sobrevolaron el área y apuntaron sus reflectores al centro de la ciudad mientras la policía antimotines ingresaba a un pequeño parque poco después de la medianoche y arrestaba a manifestantes que habían acampado allí durante dos semanas.

Antes de que ingresase la policía, se les advirtió un par de veces a los manifestantes que deberían desalojar el lugar o serían arrestados. Dentro del parque, las advertencias fueron ahogadas por tambores y gritos de "¡Es nuestro parque!".

Los organizadores le instruyeron a los participantes a mantenerse pacíficos si se producían arrestos, y generalmente así fue.

Las protestas contra Wall Street y las corporaciones por la desigualdad económica se han extendido de un campamento en Nueva York a ciudades en todo el país y otras partes del mundo desde mediados de septiembre.

Las autoridades intentaron previamente este mes limpiar el sitio en Nueva York, algo que los manifestantes temían fuera un plan para desalojarles. Al final, las autoridades desistieron.