El triunfo arrollador de Cristina Fernández en las elecciones consolidó la hegemonía del peronismo kirchnerista y abrió el interrogante de hasta dónde ejercerá la mandataria su inmenso poder para profundizar el actual modelo socioeconómico de corte populista.

Fernández, de 58 años, obtuvo el domingo su reelección para un nuevo mandato de cuatro años con 54% de los votos, en gran parte porque apuntaló el crecimiento económico y mejoró los ingresos de sectores humildes al ampliar los subsidios sociales y decretar aumentos salariales y de las pensiones.

La mandataria logró el mayor caudal de votos obtenido por un candidato presidencial desde el regreso de la democracia en 1983, cuando Raúl Alfonsín fue elegido con 52% de los sufragios. Dejó muy atrás a una oposición desunida y en mayor desventaja que nunca desde que ella llegó al poder en 2007.

Tras conocer su triunfo, Fernández convocó a la unidad nacional, pero también dejó en claro que cuenta con un amplio respaldo popular para "seguir profundizando un proyecto de país" inspirado en un modelo populista y de centroizquierda que inauguró en 2003 Néstor Kirchner, el fallecido marido y antecesor de la presidenta.

Según los últimos datos oficiales, el oficialista Frente para la Victoria (FPV) retomará el control del Congreso a partir del 10 de diciembre, cuando comenzará el segundo mandato de Fernández, después del traspié sufrido en las legislativas de 2009.

Entre legisladores propios y aliados, el kirchnerismo contará con quórum propio, lo que le permitirá reunir el número de miembros necesarios en la Cámara de Diputados y en el Senado para sesionar sin necesitar del aval opositor por lo menos hasta el 2013, cuando se renovará de nuevo el Congreso.

Miembros de la agrupación juvenil La Cámpora, uno de los sectores más leales a la mandataria, desembarcarán en la cámara baja. Además, las comisiones legislativas clave quedarán en manos del FPV.

A nivel territorial, predomina también el color oficialista. Ocho de las nueve gobernaciones provinciales que se pusieron en juego el domingo quedaron en manos del kirchnerismo. Ello se suma a los triunfos obtenidos por el FPV y partidos afines en ocho de los 13 distritos en los que hubo elecciones para gobernador antes de los comicios generales.

Una de las victorias más contundentes en los comicios fue la del gobernador Daniel Scioli en la populosa provincia de Buenos Aires, donde el aliado peronista de la mandataria resultó reelegido con 55% de los votos. El FPV fue derrotado únicamente en San Luis, al resultar elegido un candidato del peronismo disidente.

Del lado de la oposición, el socialista Hermes Binner quedó en un segundo lugar, pero tan lejos de Fernández --con una diferencia de 37 puntos porcentuales-- que su fuerza como opositor se desdibuja. Los demás candidatos sufrieron un duro revés, incluido Ricardo Alfonsín, el líder de la centrista y tradicional Unión Cívica Radical, principal fuerza en la Cámara de Diputados después del oficialismo.

Binner dejará de ser gobernador de Santa fe en diciembre y no cuenta con un cargo electivo que le sirva de plataforma para proyectarse como líder de los críticos al gobierno.

Es un dirigente que crece hacia la centroizquierda y "ese espacio está ampliamente ocupado por el kirchnerismo", señaló recientemente el analista político Ricardo Rouvier.

Habrá que ver si el conservador alcalde de Buenos Aires Mauricio Macri puede aprovechar la sensación de orfandad que han dejado los opositores y convertirse en el principal dirigente de la oposición.

Este lunes elogió el triunfo de Fernández. "Hay méritos propios importantes y errores ajenos. Claramente la fragmentación (de la oposición) ha sido un enorme error: había una mitad o más de argentinos dispuestos a escuchar una propuesta de cambio, pero tenía que estar articulada", indicó Macri a periodistas.

Al obtener Fernández otro mandato de cuatro años el kirchnerismo se convertirá al término del segundo gobierno de la mandataria en el modelo de gestión política de mayor continuidad de la historia política moderna de Argentina con 12 años ininterrumpidos.

Analistas consultados por AP coinciden en que uno de los problemas que podrían plantearse a la presidenta es que comiencen a surgir dentro de sus propias filas los intentos por sucederla, ya que, según la constitución, la mandataria no puede aspirar en 2015 a una segunda reelección consecutiva.

Uno de los nombres que suenan en medios de prensa como aspirante a la presidencia es el del ministro de Economía, Amado Boudou, hoy vicepresidente electo.

Opositores señalaron que la mandataria intentará reformar la carta magna para garantizarse la posibilidad de aspirar a un tercer mandato consecutivo, lo que ha sido desmentido por el gobierno.

Con tamaño poder concentrado en sus manos, se dan las condiciones para que Fernández siga aplicando medidas que ella denomina de "inclusión social" y que sus críticos cuestionan por considerar que se basan en un excesivo gasto público.

Algunas de las próximas medidas que empezaron a escucharse en círculos kirchneristas son el reparto de las ganancias de las empresas entre los trabajadores y la reforma del sistema financiero.

Sectores juveniles y organizaciones sociales piden que se profundice la expansión del gasto para combatir la pobreza, que según analistas privados sufre el 20% de la población.

Pero economistas advirtieron que es necesario atajar cuanto antes la inflación, que el gobierno sitúa en la actualidad en 7,3% y que según analistas privados sería más del doble, y blindar a Argentina de la crisis financiera internacional.