El dominicano Albert Pujols y los Cardenales de San Luis continuaron su grandiosa actuación de Serie Mundial con una de sus más dóciles.

Pujols se fue el domingo sin pegar un solo hit en cuatro turnos al bate un día después de conectar tres cuadrangulares y los Cardenales lograron pegar solamente un par de imparables al ser blanqueados 4-0 por los Rangers de Texas, un resultado que empató la serie a dos victorias por bando.

El declive fue impresionante. Luego de implantar una marca de franquicia para Serie Mundial con 16 carreras en el Juego 3, el domingo no fueron capaces siquiera de colocar a un corredor más allá de la segunda base.

"Nos dominaron", dijo el manager Tony La Russa.

La única ocasión que les ha ido peor en 17 partidos previos de Serie Mundial fue en el Juego 2 en 1967, cuando pegaron tan solo un hit en contra del abridor Jim Lonborg, de los Medias Rojas de Boston.

San Luis tuvo ofensivas de tres turnos al bate en cinco de las ocho entradas en que enfrentaron al abridor Derek Holland, un zurdo de 25 años que esta postemporada había batallado para ir más allá de los innings intermedios.

Holland concedió base por bolas al dominicano Rafael Furcal con un out en la novena entrada, y justo después su relevo, el cerrador dominicano Neftalí Feliz hizo lo mismo ante Allen Craig. Eso dio a Pujols una oportunidad de despertar al bate. Pero en vez de eso, pegó un elevado al jardín central que no fue lo suficientemente profundo para avanzar a los corredores. El partido terminó con un ponche de Matt Holliday abanicando.

Lance Berkman bateó los dos hits de los Cardenales. El único otro corredor aparte de Berkman ante Holland fue Nick Punto, quien recibió base por bolas.

En cuanto a Pujols, luego de su desempeño de tres jonrones y seis carreras impulsadas no pudo sacar la pelota del cuadro en sus primeros tres turnos al bate. Durante la práctica de bateo, tuvo una caída estrepitosa tras abanicar en un lanzamiento y se rió por ello, pero como se dieron las cosas, fue como si su encanto hubiese desaparecido. Al menos por una noche.

"A veces entras en un ritmo y en otras ocasiones", dijo Pujols. "Pero el mérito también es del pitcher".

"Me dieron buenos pitcheos para batear, pero fallé. Así es la pelota", dijo Pujols.

Ahora los Cardenales tienen garantizado que la Serie Mundial volverá a San Luis. Para el Juego 5, del lunes en Texas, tendrán al lanzador estrella Chris Carpenter en el montículo, pero el bateo tendrá que revivir un poco si desean retomar el control de esta serie.

Previo al juego del domingo, Pujols conversó con Reggie Jackson, una charla entre los dos peloteros en vida que han conectado tres jonrones en un mismo juego de la Serie Mundial. Babe Ruth es el otro y lo hizo dos veces.

"Fue bastante agradable. Es una persona muy humilde. Nada más le dije que me sentía honrado de estar en una misma lista con él y Babe Roth", dijo Pujols. "No dejó de felicitarme. De veras aprecio el que se tomó el tiempo para hablar conmigo. No tenía que hacerlo. Te dice la clase de hombre que es".

Además, empleados del Salón de la Fama del béisbol establecieron contacto con Pujols el domingo para conseguir objetos relacionados con su desempeño que serían exhibidos en Cooperstown.