Algunas de las razones por las que Miguel Ríos decidió retirarse de los escenarios son confesables; otras no tanto.

En todo caso, el motivo más fuerte por el cual el rockero español se despide definitivamente de los escenarios tras casi 50 años de carrera se debe a su rechazo por dejar un mal recuerdo entre sus seguidores.

"Más que miedo, me da un poco de vergüenza, de no ser el que he sido por querer seguir enganchado al narcotismo del aplauso. Hay que tener un respeto por la gente", dijo Ríos el lunes en una conferencia de prensa en la ciudad de México.

El músico, que durante tres décadas ha fungido como un referente en el desarrollo del rock iberoamericano, aclaró que aunque goza de buena salud y lucidez, está consciente de los estragos de la biología.

"No quiero decir que las personas que tienen 67 años debe dejar de tocar, es una cuestión que pertenece a la personalidad de cada uno. Pero para desarrollar la energía que necesita el rock tienes que tener una cantidad de energía infinita; yo la tengo todavía, pero no quiero ser un juguete roto sobre el escenario", advirtió el rockero, quien eligió a México como última parada de su gira "Bye Bye Ríos. Rock hasta el final".

Dentro de las últimas presentaciones que incluye la mencionada gira, destacan los recitales que el veterano músico ofrecerá el jueves en el Auditorio Nacional de la capital mexicana, el viernes en el Plaza Condesa, también en la misma ciudad; y el domingo en la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato, en el marco de la 39a edición del Festival Internacional Cervantino. Este último marcará el cierre definitivo de "Bye Bye Ríos. Rock hasta el final".

"México es uno de los lugares donde más he disfrutado mi vida profesional. He tenido la suerte de estar en muchas ocasiones aquí", expresó Ríos. "Con esta cita (el cierre de su gira), me llevo la imagen definitiva de las miles de caras que se han agrupado ante mis ojos en los conciertos; serán los mosaicos de mis recuerdos cuando me sienta solo".

El intérprete de temas como "Santa Lucía" y "Bienvenidos" recordó su primera visita al país en 1987, en un histórico concierto realizado en la Plaza de Toros, donde actuó ante unas 50.000 personas en medio de una fuerte lluvia que amenazó con echar abajo su presentación.

"México me sirvió para darme cuenta de que no me había equivocado de camino, que escoger el rock era una aventura, que me había dado la suerte de vivir de la música, y luego conmover a los demás, convertirme en un vehículo de conmoción positiva", destacó Ríos.

Adelantó que, tras decir adiós a los escenarios, vendrá una "desintoxicación" de la música, para luego ocupar su tiempo en la lectura, una de sus pasiones, y sus colaboraciones en algunas publicaciones españolas. También dijo que desea publicar una autobiografía.

Asimismo, el artista habló de su compromiso con las causas sociales, mismas que ha apoyado desde sus inicios en el rock, en la década de 1960.

El músico ofrecerá un par de conciertos acústicos: el primero el 10 de noviembre en Madrid en apoyo al movimiento reivindicativo "15 de mayo", que demanda una democracia real; el segundo un día después con el fin de reunir fondos para la Asociación Nacional de Ciegos.

"Me gustaría poner mi voz al servicio del que no tiene voz, en actos solidarios. De alguna forma quiero devolverle a la sociedad lo mucho que me ha dado", señaló Ríos, que en la década de 1970 fue uno de los músicos ibéricos que se manifestó públicamente en contra de las dictaduras latinoamericanas.

"En mi país se ha promulgado una reforma de la Constitución en el último minuto del gobierno de (José Luis Rodríguez) Zapatero, donde no se puede tener un déficit mayor del 3%, no importa que la gente coma o no, que pueda o no pagar su casa. El gobierno se ha puesto por delante de los gobernados. El ser humano es el objeto de todas las políticas del mundo, y no está sucediendo así", advirtió.

Con unos 40 discos editados, Ríos lanzó recientemente una última grabación en vivo, titulada igual que su gira de despedida, en la que destacan duetos con Ana Belén, Enrique Bunbury, Alejandro Lerner, Carlos Tarque, Enrique Guzmán y su hija, Alejandra Guzmán.

Sin embargo, acotó que para sus presentaciones en México no contará con invitados: "Quiero el escenario para mí solo, porque será mi última vez ahí".

Aseguró que ya ha anticipado el sentimiento que desarrollará un día después de su último concierto, en Guanajuato.

"Por supuesto que esto tiene un costo anímico, pero he vivido por y para esto (el rock) durante casi 50 años. El espíritu Chavela (Vargas) es algo que no va conmigo", concluyó. "Con todo respeto, eso de 'y volver, volver, volver' no es para mí".

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En Internet:

http://www.miguel-rios.com/

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