El Fondo Mundial de Lucha contra el VIH y la Tuberculosis mantuvo durante los primeros seis meses de 2011, a pesar de la crisis de recursos, la lucha para combatir estas dos enfermedades que golpean a poblaciones vulnerables del Perú, según un informe de propio fondo.

Durante el primer semestre de 2011 el Fondo Mundial facilitó de manera gratuita 170 millones de pruebas para el VIH, sesiones de consejería y continuó el tratamiento a 11 millones de casos que fueron transmitidos por vía sexual.

De igual forma aprobó desde 2003 en Perú cerca de 150 millones de dólares para programas de VIH-SIDA que se aplican desde el año 2004 y que están asegurados hasta el 2012, según la coordinadora nacional de los programas del Fondo Mundial en Perú, Virginia Baffigo de Pinillos.

Recordó que en los años noventa del siglo pasado no se le daba el Tratamiento Antiretroviral de Gran Actividad (TARGA) a los portadores del virus del VIH debido a que Perú no podía pagar los medicamentos y fue así como el Fondo Mundial empezó en 2004 a asegurar ese tratamiento en Perú, país donde hoy hay actualmente 70.000 infectados con VIH, de los que 50.000 conocen su diagnóstico.

Uno de los centros médicos que mejores resultados ha logrado es el Hospital Nacional Hipólito Unanue que logró conseguir más infectólogos y personal clínico para ayudar a los pacientes de VIH de una zona deprimida de la capital peruana.

Eduardo Sánchez, jefe del Servicio de Enfermedades infecciosas del Hipólito Unanue afirma que "gracias a las terapias retrovirales de gran actividad" el hospital "tuvo que conseguir más recursos humanos para ayudar a los pacientes de VIH ".

"En este centro hay un promedio de 25 a 30 pacientes nuevos de VIH al mes", informó Sánchez que precisó que "en la actualidad tenemos 1500 pacientes que están recibiendo terapia antiretroviral de gran actividad de los cuales más de mil son nuevos y cien de ellos están en terapia de rescate (para pacientes cuyas defensas han bajado demasiado)".

Otro buen ejemplo del trabajo que realizan las ONG, el Ministerio de Salud de Perú y otras agrupaciones es el del Hogar San Camilo, dirigido por el padre Zeffirino Montin y ubicado en una vieja casona del centro de Lima, donde se da el tratamiento antiretroviral en familia, y se tienen en cuenta también los aspectos psicológico, social y alimentario.

La labor de este hogar beneficia hoy a 1200 grupos familiares que al menos poseen un miembro con VIH.

En cuanto a la tuberculosis, Perú, que salió en el año 2000 de la lista de 22 países que aportan el 80 % de estos casos en el mundo, contabiliza 34.000 casos, segundo país de América Latina después de Brasil, de los cuales un 96 % son de la forma sensible, cuyo tratamiento dura seis meses, y un 30 % pertenecen a la categoría de coinfección en pacientes con VIH.

El Fondo Mundial ha aprobado cerca de 130 millones de dólares para programas de prevención, detección temprana y ruptura de la cadena de contagio de la tuberculosis en Perú, en los que destacan las experiencias de los habitantes del Cerro San Cosme y los reos de la cárcel de San Juan de Lurigancho, que tiene una población de 6.000 internos, con un alto grado de hacinamiento.

Según expertos del Ministerio de Salud de Perú, la desnutrición, el hacinamiento y la pobreza son las condiciones que comparten la mayoría de los que desarrollan la enfermedad.

De acuerdo al médico Jefe del Centro de Salud San Cosme, Eduardo Rumaldo Gomez, en 2008 había en el cerro 1033 pacientes de tuberculosis por cada 100.000 habitantes mientras que en 2010 se redujo a 784.

"En 2009 fallecieron 110, mientras que en el primer semestre de 2011 solo habían fallecido cinco dejando una muestra de la efectividad que han tenido los programas de prevención aplicados en la Casa de Alivio de San Cosme", matizó.

El pasado 11 de octubre la OMS anunció en un informe que la cifra de enfermos y fallecidos de tuberculosis descendió en el mundo pero alertó de que estas mejoras podrían perderse sin la financiación necesaria para programas.