La presidente Cristina Fernández fue reelegida con uno de los mayores márgenes de victoria obtenidos por un candidato presidencial en la historia democrática de Argentina, al convencer a los votantes que solo ella puede lograr una mejor distribución de la riqueza en medio de un florecimiento económico en su país.

"Necesitamos la comprensión de todos...pero por voluntad popular, por decisión política cuenten conmigo para seguir profundizando un proyecto de país para los 40 millones de argentinos", sostuvo Fernández, que ganó con casi 54% de los votos, con casi el 97% del cómputo oficial. Fernández, del peronista Frente para la Victoria, es la primera presidenta reelecta en América Latina. Su más cercano rival acumuló menos del 17% de los votos.

El objetivo de su "proyecto" es realizar cambios sociales profundos mediante el uso de los recursos de Argentina para aumentar los sueldos, crear empleos, restablecer la capacidad industrial del país, reducir la pobreza y mantener el florecimiento económico que ha visto el crecimiento del país.

Desde que la presidenta y su predecesor, su esposo Nestor Kirchner, que ascendió al palacio presidencial en el 2003, el margen de ingresos entres ricos y pobres ha sido reducido a casi la mitad. Mientras tanto, según cifras del Fondo Monetario Internacional entre el 2002-2011, el real Producto Bruto Interior ha crecido en un 94% en Argentina, el ritmo más rápido del Hemisferio Occidental y casi el doble de Brasil, que también ha crecido considerablemente, destacó el economista Mark Weisbrot.

El presidente de Estados Unidos Barack "Obama podría tomar una lección de esto", agregó Weisbrot, codirector del Centro para Investigación Económica y Política en Washington. "Se trata de un mensaje muy antiguo de democracia: se cumple con lo que se promete y la gente vota por ti. Es algo que se ha olvidado en Estados Unidos", recomendó.

Fernandez destacó que es la primera mujer reelegida como presidente en América Latina, pero añadió que la victoria era agridulce, porque Kirchner, que falleció el 27 de octubre del año pasado, no estaba con ella para compartirla.

"Cuando una sociedad se expresa y decide en elecciones democráticas, esa decisión debe ser respetada y las personas que han logrado ese mandato deben ser apoyadas y tener la colaboración del resto de la sociedad", destacó la mandataria, de 58 años y tendencia centroizquierdista, al hablar ante cientos de seguidores en el comando de campaña del oficialismo.

Fernández superó en votos al radical Raúl Alfonsín, quien en 1983 fue elegido con el 52% de los sufragios.

El segundo candidato más votado, con 17,32%, fue el socialista Hermes Binner, gobernador de la provincia de Santa Fe y líder de la coalición de centroizquierda Frente Amplio Progresista. Hasta ahora ha sido escrutado el 68,26% del padrón electoral.

Además, la ventaja de 35,8 puntos porcentuales sobre Binner acerca a la presidenta al récord histórico de diferencia de votos obtenido en 1973 por Juan Domingo Perón —fundador del movimiento donde milita la presidenta— respecto a su rival más cercano, el radical Ricardo Balbín: 37,4 puntos porcentuales.

En su discurso, la mandataria apeló en varias ocasiones a la unidad nacional. "Tenemos que pensar un país diferente donde el que venga construya sobre el que ya hizo. Esa es la Argentina con la que sueño, donde tengamos continuidad de proyectos políticos de nación y de país", afirmó.

También se emocionó hasta las lágrimas al recordar a su fallecido marido y antecesor Néstor Kirchner (2003-2007), quien murió el 27 de octubre de 2010 de un ataque al corazón.

"Quiero agradecerle a alguien que ya no me puede llamar más pero que es el gran fundador de la victoria de esta noche, porque yo no me la creo, nunca me la creí ni pienso hacerlo; sin él, sin su inconmensurable valentía y coraje .... y sin las cosas a las que él se atrevió hubiera sido imposible llegar hasta aquí", dijo una conmovida Fernández, quien vestía de riguroso luto.

Posteriormente, en una colmada Plaza de Mayo, donde se encuentra la Casa de Gobierno, la mandataria habló desde un escenario móvil a miles de seguidores que la vitorearon.

Fernández se dirigió expresamente a los jóvenes que han apoyado su proyecto político. "Quiero darles las gracias a esta multitud de jóvenes argentinos que ha vuelto a recuperar la Plaza de Mayo", dijo sobre el lugar donde se han celebrado los mayores acontecimientos políticos.

La mandataria señaló que la juventud "apoyó y apoya porque entendió que este es un gobierno que trabaja por el presente, pero fundamentalmente por el futuro" y convocó a los jóvenes y a las organizaciones sociales a seguir organizándose "para defender la patria y los intereses de los más vulnerables".

La popularidad de la mandataria se disparó en las encuestas tras la muerte de su marido. También influyeron sus medidas de fuerte impacto social, como las prestaciones económicas para familias de desempleados con hijos, la nacionalización de los fondos privados de pensiones, los aumentos de las jubilaciones y salarios, la legalización del matrimonio entre homosexuales y la estatización de la transmisión por televisión de los partidos de fútbol.

La mandataria alertó sobre los "intereses de las minorías". "Depende de las grandes mayorías conformadas por nuestros trabajadores ... no ser desviados del camino como nos ha pasado en tantos momentos de la historia", afirmó.

También agradeció el saludo de los líderes latinoamericanos que se comunicaron con ella para felicitarla.

"Quiero agradecer el llamado solidario, amigo, fraternal de Dilma Rousseff, la compañera Dilma (presidenta de Brasil). De Hugo Chávez, el compañero Hugo (presidente de Venezuela); del compañero Pepe Mujica (Uruguay), de Sebastián Piñera (Chile), el amigo Sebastián; de Juan Manuel Santos, de Colombia, que siempre me agradece y recuerda a Néstor. De (Fernando) Lugo (Paraguay), que me llamó y se cortó", dijo.

"Tanto hemos trabajado todos juntos por esta región, por el Mercosur, la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), nuestra casa", agregó.

Poco después del discurso de Fernández, Binner expresó ante sus seguidores que su fuerza política es la segunda de Argentina. "Queremos ser gobierno, por eso tenemos que seguir fortaleciendo el frente progresista", señaló.

La presidenta ganó en 23 distritos electorales. Unicamente fue derrotada en la provincia de San Luis, donde triunfó el candidato opositor Alberto Rodríguez Saa, de Compromiso Federal y peronista disidente.

En las elecciones a gobernador celebradas en nueve provincias, el kirchnerismo se impuso en ocho de ellas. En tanto, se encaminaba a obtener la mayoría en ambas cámaras del Parlamento.

La analista política Graciela Romer señaló que en el triunfo de Fernández influyó la consolidación del crecimiento económico. En los últimos ocho años el crecimiento anual promedio de la economía fue de 7,6%, según dijo recientemente el ministro de Economía, Amado Boudou, compañero de fórmula de Fernández.

"No hay un gobierno en el mundo que pueda perder una reelección si la economía funciona como en Argentina", dijo la analista al canal América 24.

También influyeron "la mejora sustantiva en los alcances de los ingresos vía reducción de desempleo" y las ayudas sociales a familias pobres. Como otro factor determinante Romer mencionó la política de derechos humanos de respaldo de juicios a los represores de la última dictadura (1976-1983).

"Esto ha hecho que la opinión pública se volcara mayoritariamente a la candidatura de Cristina, sumado a que en la oposición la fragmentación es evidente", concluyó.

Al obtener Fernández otro mandato de cuatro años —que comenzará en diciembre— el kirchnerismo se convertirá, al término del segundo gobierno de la mandataria, en el modelo de gestión política de mayor continuidad de la historia política moderna de Argentina, con 12 años ininterrumpidos.

El centrista Ricardo Alfonsín, de Unión para el Desarrollo Social, obtuvo 11,6% de los votos; el peronista disidente Alberto Rodríguez Saa 7,7%; el también peronista opositor Eduardo Duhalde, del Frente Popular, 5,8%; el izquierdista Jorge Altamira, del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, 2,2 % y la centroizquierdista Elisa Carrió, de la Coalición Cívica-Afirmación para una República Igualitaria, 1,8%.

En los comicios del domingo también estaba en juego el control del Congreso, con 130 escaños en la cámara baja y 24 en el Senado. También se elegía gobernador en nueve distritos, entre ellos la provincia de Buenos Aires, la de mayor peso electoral.

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