Unos 900 conductores de autobús iniciaron hoy un paro en la zona norte de Santiago que podría afectar a unos dos millones de usuarios, lo que supone casi un tercio de la población de la capital chilena, según anunciaron los trabajadores.

En tanto, el ministro de Transportes, Pedro Pablo Errázuriz, anunció que el Gobierno se querellará contra los trabajadores, a los que acusó de tener una "actitud matonesca" por bloquear con tres autobuses la salida de un terminal ubicado en el distrito de Quilicura.

El portavoz sindical Óscar Espinoza explicó a los medios que la paralización, que comenzó a las cinco de la mañana (8.00 GMT) de este lunes, dificultará el transporte público principalmente en las comunas (distritos) de Renca, Recoleta, Independencia, Huechuraba, Conchalí y Quilicura.

A la mayor parte de esas áreas no llega el metro, y esta mañana se han producido largas colas de ciudadanos que esperaban abordar un autobús para desplazarse a cumplir con sus actividades cotidianas.

El paro ha dejado fuera de circulación a unos 500 autobuses y en él participan trabajadores de 15 sindicatos de la zona B del Transantiago, el sistema de transporte público capitalino, que cuenta en total con unas 500 organizaciones sindicales, según el ministro.

Aunque el Transantiago es un sistema público, todos los recorridos de autobuses son operados por empresas privadas, a las que el Estado paga por sus servicios.

Los conductores en paro denuncian un cambio de condiciones de contrato de la firma Carbus, encargada de cubrir ese trayecto tras la quiebra de la anterior empresa operadora, Buses Gran Santiago.

"Nosotros ganamos 405.000 pesos de sueldo (unos 795 dólares o 570 euros) y la nueva empresa nos ofrece 209.000. Por eso pedimos estabilidad laboral, estabilidad económica, no discriminación a los conductores mayores de 60 años y a los dirigentes sindicales", señaló Espinoza.