Los astrónomos por fin saben por qué la primera supernova de que se tienen registros era gigantesca.

Los antiguos chinos observaron la estrella explosionada en el año 185 después de Cristo y que luego permaneció visible por ocho meses. Posteriormente se halló que eran los restos de una supernova mayor a lo esperado, ubicada a 8.000 años luz de distancia de la Tierra.

Las nuevas observaciones en el infrarrojo muestran que la detonación se produjo en una cavidad en el espacio, la cual permitió que los escombros estelares se desplazaran con mayor rapidez y llegaran más lejos en el universo.

La estrella — similar a nuestro Sol — murió pacíficamente y se convirtió en una enana blanca muy densa. Succionó material de otra estrella y luego explotó en una supernova.

La NASA anunció los hallazgos el lunes. Se emplearon cuatro telescopios espaciales en el estudio.

___

En línea:

NASA: http://www.nasa.gov/mission(guionbajo)pages/spitzer/multimedia/pia14872.html