El primer ministro Silvio Berlusconi censuró el lunes a Alemania y Francia por pedirle a Italia que adopte nuevas medidas para el crecimiento económico, las reprendió por intentar "darle lecciones" a Roma e insistió en la firmeza del sistema bancario italiano.

Berlusconi emitió sus agudas declaraciones mientras se reunía de emergencia con su gabinete para analizar medidas que la Unión Europea ha solicitado para impedir que Italia sea arrastrada por la crisis de la deuda en Europa.

La eurozona, de 17 naciones, ya se vio obligada a acudir al rescate de tres de sus estados más débiles — Grecia, Irlanda y Portugal — y carecería de la capacidad para hacerlo con Italia, la tercera economía más grande de la región.

Los partidos políticos de Italia se caracterizan por su tendencia a discusiones casi paralizantes cuando se trata de que se pongan de acuerdo para emprender reformas estructurales fundamentales.

El fin de semana, el presidente francés Nicolas Sarkozy y la canciller alemana Angela Merkel hicieron severas advertencias a Roma de que necesita intensificar sus acciones para estimular el débil crecimiento económico del país.

Sin embargo, Berlusconi se encrespó por lo que consideró críticas indirectas y señaló que Italia ya ha adoptado medidas para reducir su deuda pública y lograr un presupuesto equilibrado en 2013.

"Nadie en la UE puede erigirse como comisionado ni hablar como tal en nombre de gobiernos elegidos", dijo. "Nadie puede darle lecciones a los demás socios de la UE".

Según Berlusconi, el sistema bancario de Italia es más fuerte que el de Francia y Alemania, pero expresó a Merkel su compromiso de una "colaboración leal". El primer ministro también exhortó a las facciones políticas de Italia a que trabajen unidas para provecho del país.