El régimen de Moamar Gadafi inyectó miles de millones de dólares en algunas de las naciones más pobres de Africa. Cuando llegaba de visita, el excéntrico líder se ganó la admiración de algunos por entregar dinero a indigentes.

"Otros jefes de Estado sólo pasan por aquí en sus limosinas. Gadafi se detuvo, quitó de enmedio a sus guardaespaldas y estrechó nuestras manos", dijo Cherno Diallo, quien el lunes estaba parado junto a cientos de aves enjauladas que vende cerca de un hotel financiado con dinero libio. "La muerte de Gadafi tocó a todos los malienses, a cada uno de nosotros. Estamos consternados".

Mientras las potencias occidentales aplaudían la muerte de Gadafi, muchos africanos se reunían en mezquitas construidas con dinero de él para llorar al hombre a quien consideran un mártir antiimperialista y un benefactor.

Los críticos, empero, señalan que esta imagen va en contra de los antecedentes de Gadafi de respaldar a algunos de los líderes rebeldes y dictadores más brutales de Africa. Gadafi envió 600 soldados para apoyar en Uganda a un muy odiado Idi Amín en los momentos finales de su dictadura.

Y rebeldes financiados por Gadafi y apoyados por el ex líder liberiano Charles Taylor reclutaron a la fuerza niños y cortaron extremidades de sus víctimas durante la guerra civil de Sierra Leona.

"¿Es más importante la vida de Gadafi que la de miles de personas que han sido asesinadas durante la guerra en esos dos países?", preguntó un tendero en la pequeña nación de Gambia, en el occidente africano, quien pidió no ser identificado debido a temor de recriminaciones.

Algunos analistas calculan que el régimen de Gadafi invirtió más de 150.000 millones de dólares en países extranjeros, la mayor parte de ellos en naciones pobres de Africa.

"Gadafi fue un verdadero revolucionario que se enfocó en mejorar las vidas de países subdesarrollados", dijo el jeque Muthal Bin-Muslim, de la mezquita de Gadafi en la capital de Sierra Leona, la cual fue construida con fondos libios. Creyentes musulmanes estaban planeando una vigilia en honor del asesinado líder libio.

En Bamako, capital de la desértica nación de Mali, se construyó una enorme mezquita financiada por Libia justo al lado de la embajada de Estados Unidos.

Y en Uganda, Gadafi construyó una mezquita que puede recibir a más de 30.000 personas. En el pequeño país del este africano, empresas con fondos libios — desde compañías de telefonía móvil a fábricas de galletas — están valuadas en 375 millones de dólares y emplean más de 3.000 personas. Siempre que Gadafi visitaba Uganda, escolares y partidarios musulmanes se alineaban en los caminos, ondeando banderas libias.

"Gadafi fue un padrino para muchos ugandeses", afirmó Muhammed Kazibala, director de una escuela financiada por Libia en la capital de Uganda.

El líder libio también construyó un palacio para uno de los reinos tradicionales de Uganda. Fue una donación apropiada para un hombre que viajaba a las cumbres de la Unión Africana (UA) vestido con una túnica verde bordada en oro, flanqueado por siete hombres que decían que eran los "reyes tradicionales de Africa".

Gadafi utilizó la riqueza petrolera de Libia para ayudar a crear la UA en 2002 y también fue su presidente rotativo. Durante la revuelta contra Gadafi, la UA condenó los ataques aéreos de la OTAN aun cuando aumentaba la evidencia de que sus fuerzas armadas estaban masacrando civiles.

La influencia de Gadafi incluso llegó a la economía más grande de Africa: el líder libio apoyó al Congreso Nacional Africano (CNA) cuando luchaba contra el régimen racista blanco y fue un hombre cercano a Nelson Mandela después de que éste se volvió el primer presidente negro de Sudáfrica.

El actual presidente sudafricano Jacob Zuma también fue uno de los críticos más abiertos de los ataques aéreos de la OTAN en Libia y dijo ante reporteros que pensaba que Gadafi debía ser capturado y enjuiciado, no ejecutado.

La Liga Juvenil del CNA describió a Gadafi como un "mártir antiimperialista" y como un "soldado valiente" que luchó "contra la recolonización del continente africano".

F. Mbossa, un maestro de 52 años de edad de Brazzaville, Congo, dijo que estaba impactado por la "arrogancia de Occidente" al efectuar ataques aéreos.

"Está claro que Francia y los otros nunca quisieron de verdad un Africa independiente y esa es la razón por la que no temieron matar a todos aquellos que abogaban por un Africa unificada y fuerte", dijo Mbossa con lágrimas en los ojos.

"Pero para Africa, Gadafi es un mártir", afirmó.

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Larson reportó desde Johannesburgo. Los periodistas de The Associated Press Godfrey Olukya en Kampala, Uganda; Michelle Faul en Johannesburgo; Abdoulie John en Banjul, Gambia; y Clarence Roy-Macaulay en Freetown, Sierra Leona, contribuyeron a este despacho.