La oposición siria reclamó el martes la presencia de observadores internacionales poco antes de una visita a Damasco de altos funcionarios árabes interesados en promover un diálogo en este país convulsionado por una rebelión contra el régimen.

El Consejo Nacional Sirio dijo que no puede haber conversaciones con el gobierno del presidente Bashar Assad mientras continúa su represión militar contra los manifestantes, que según Naciones Unidas ha dejado 3.000 muertos.

La declaración del grupo también reclamó una huelga nacional en coincidencia con la visita de la delegación árabe.

El comité ministerial árabe, dirigido por el primer ministro de Qatar, es aguardado el miércoles para discutir la posibilidad de un diálogo nacional entre el régimen de Assad y la oposición.

La visita sucede a una reunión la semana pasada en El Cairo de la Liga Arabe de 22 naciones, que dio a Siria plazo hasta fin de mes para imponer un cese de fuego y entablar un diálogo con la oposición.

Siria parece haber accedido a regañadientes a recibir a la misión árabe aunque se niega a que nadie interfiera con lo que considera sus asuntos internos. Qatar, en particular, ha sido crítica de la represión del régimen sirio.

La declaración del Consejo Nacional Sirio manifestó preocupación de que la iniciativa de la Liga "no distinga entre la víctima y el verdugo".

También reclamó "la protección internacional de los civiles" y la autorización a observadores árabes e internacionales para vigilar inmediatamente la situación.

El Consejo, al igual que otros grupos de oposición en Siria, se opone a una intervención militar como la que contribuyó a desalojar al líder libio Moamar Gadafi.

Otra declaración del Consejo instó a los sirios a adherir a una huelga general en coincidencia de la visita del miércoles aduciendo que la huelga puede representar una nueva fase de la rebelión y elevarla a una campaña de desobediencia civil para derrocar el régimen.