Guatemala tuvo una actuación memorable al hacer el uno-dos en la prueba de 20 kilómetros de marcha para mujeres, que marcó el comienzo del atletismo de estos Juegos Panamericanos.

Jamy Franco ganó la carrera, realizada en un circuito callejero en Guadalajara, con un tiempo de una hora, 32 minutos y 38 segundos. Rompió así la marca panamericana que ostentaba la mexicana Graciela Mendoza desde los juegos de 1999 en Winnipeg.

Es la primera presea de oro que gana Guatemala entre las mujeres en la historia del atletismo panamericano. Además, Guatemala se llevó la cuarta presea dorada durante Guadalajara 2011 (dos más en tiro y una en bádminton), con lo que el país centroamericano ha tenido ya su mejor participación en la historia de estas justas continentales.

Antes, su mejor desempeño había sido en Río de Janeiro 2007, con dos de oro, tres de plata y dos de bronce. En los presentes juegos, además de los cuatro oros, la delegación guatemalteca suma dos preseas de plata y una de bronce.

"Mejorar el récord panamericano era una de mis locuras y por suerte se me dio", dijo Franco, que fue seguida por su compatriota Mirna Ortiz, con 1:33:37. Ingrid Hernández, de Colombia, alcanzó el bronce, con un registro de 1:34:06.

Fue una caminata tan veloz, que además de Franco, también Ortiz y Hernández demolieron la marca anterior de Mendoza.

Las mexicanas Mónica Equihua y Rosalía Ortiz se clasificaron cuarta y quinta, respectivamente. Detrás de ellas entraron la colombiana Arabelly Orejuela (6), la boliviana Claudia Valderrama (7) y la ecuatoriana Yaadira Guaman (8).

"Trabajé siempre para esto, para ganar una medalla de oro y quebrar la marca", subrayó la vencedora de 20 años, que junto con su compañera Ortiz siempre fueron las protagonistas de la competencia.

Franco encabezó el pelotón los primeros dos kilómetros; Ortiz dominó luego hasta pasados los ocho kilómetros y a partir de ahí la vencedora retomó la punta para no abandonarla más hasta la llegada.

Franco no sufrió amonestaciones por lo que marchó suelta y dominante por el Circuito Panamericano de Caminata, que tuvo como salida y llegada el monumento de los Arcos de Guadalajara, para rodear la glorieta de Minerva, uno de los símbolos de la ciudad.

"Traté de estar al lado de mi compañera (Ortiz), pero luego tuve que irme", señaló Franco. "Siempre estuve convencida que iba a ganar".

Originaria de Santa Rosa, Franco dijo que se inició en la marcha gracias a su madre, una ex atleta del maratón que sufrió una lesión y tuvo que dedicarse a la caminata.

"¡Madre, qué deporte tan raro que practicas!", recordó Franco haberle comentado a su progenitora cuando se volcó a la caminata. "Pero luego me vieron condiciones, la marcha me gustó y me volqué a ella con pasión".

Ortiz, por su parte, recibió una amonestación por "flotar" y eso mitigó sus ímpetus, aunque la colombiana Hernandez no puso en riesgo el segundo puesto de la guatemalteca.

"Las amonestaciones me hicieron bajar el ritmo", reconoció Ortiz. "Pero estoy muy feliz por la medalla de plata y por ser parte de la historia del deporte de Guatemala".

Varias de las 17 competidoras se vieron afectadas por el esfuerzo, la altura u otros problemas.

La boliviana Giovanna Irusta, quien terminó en el puesto 10, pasó la meta bamboleándose, se apoyó en el hombro de un miembro de la delegación y siguió caminando con dificultad.

Enseguida llegó una ambulancia, un enfermero bajó de ella una camilla se colocó cerca de la boliviana, quien hizo un "no" con la cabeza y siguió caminando.

La venezolana Milangela Rosales, quien finalizó 11ra, llegó vomitando.

"Es un problema estomacal que me afecta desde hace tiempo", dijo Rosales. "Estuve vomitando durante la prueba; me estoy tratando de ese problema que es alimenticio, pero parece que esto no se me quita de la noche a la mañana".