Nueva Zelanda sobrevivió el domingo a una insólita serie de lesiones de flyhalfs para cerrar un oscuro capítulo en su historia al vencer 8-7 a Francia en la final del Mundial de rugby y convertirse en el tercer equipo en ganar el título dos veces.

A pesar de ser los perennes favoritos, los All Blacks no habían ganado el Mundial desde que fueron anfitriones del torneo inaugural en 1987. Dos de sus peores derrotas en eliminatorias en los 24 años siguientes fueron ante Francia, pero en esta ocasión resistieron.

"Estoy tan orgulloso de ser un neocelandés", dijo Graham Henry, el entrenador de los All Blacks. "Es algo con lo que hemos estado soñando desde hace algún tiempo. Podemos descansar en paz".

Los franceses habían sido casi descartados tras registrar un desempeño algo deslucido en el torneo pero, como suele ser su costumbre, se abrieron paso a la final.

"Es una verdadera pena. Estoy realmente orgulloso de mis muchachos y de lo que hicieron en la Copa del Mundo", dijo Thierry Dusautoir, el capitán de Francia. "Leímos muchas (críticas) esta semana, pero creo que mostramos que sabemos jugar rugby".

Aaron Cruden, número 10 de los All Blacks, salió cojeando del campo por una lesión de rodilla tras 33 minutos de juego, uniéndose a sus predecesores Dan Carter y Colin Slade en la lista de lesionados del torneo y obligando a que el cuarto flyhalf de Nueva Zelanda, el vilipendiado Stephen Donald, cargara con las esperanzas a cuestas de un título mundial.

Francia también perdió a su flyhalf titular Morgan Parra después de tan sólo 22 minutos de un duelo de gran contacto físico. Francois Trinh-Duc lo reemplazó.

La carrera internacional de Donald pareció haber llegado a su fin al ser responsabilizado de la derrota de Nueva Zelanda por un apretado margen frente a Australia en Hong Kong el año pasado, y estaba a punto de pasar al club inglés Bath cuando los All Blacks se quedaron con tan pocos flyhalfs de reserva que fue convocado.

En la segunda mitad asumió el cobro de goles de campo y anotó un penal que le dio a Nueva Zelanda una ventaja de 8-0 después de que había ido ganando 5-0 al llegar el medio tiempo.

Dicha ventaja resultó crucial, pues los All Blacks quedaron arriba por sólo un punto de diferencia cuando Francia contraatacó con un try a los 47 minutos y luego presionó intensamente a los neocelandeses durante toda la segunda mitad.