El gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, logró fácilmente el sábado un segundo mandato, al conseguir una victoria aplastante después de no enfrentar a ningún opositor conocido o con gran financiación.

El republicano de 40 años superó ampliamente a nueve competidores en las elecciones primarias abiertas, donde un candidato gana los comicios directamente si recibe más del 50% de los votos. Con las cuatro quintas partes de las circunscripciones contadas, Jindal había recibido cerca de dos tercios de los votos totales.

Su rival más cercana, Tara Hollis, una demócrata del norte de Luisiana, obtuvo alrededor de un quinto del total de votos. Todos los otros candidatos tenían porcentajes de un solo dígito.

"Voy a usar cada día, cada hora de estos próximos cuatro años para hacer de Luisiana lo mejor que podemos ser. No creo en dormirnos en los laureles. No creo en tomarse tiempo libre", dijo Jindal a la multitud reunida en un salón de un hotel lleno de seguidores en Baton Rouge.

Jindal recaudó 15 millones de dólares en dinero para la campaña en todo el país y no atrajo rivales demócratas con reconocimiento a nivel estatal o capacidad de recaudación de fondos. Ha tenido índices de aprobación consistentemente altos desde que asumió el cargo en 2008.

Su victoria llega en medio del virtual colapso de la influencia del Partido Demócrata en el estado. En la actual legislatura, los republicanos han logrado el control de todos los siete puestos de elección a nivel estatal y de las dos cámaras del legislativo. Hollis era una desconocida en los círculos políticos y fue incapaz de reunir el dinero necesario para desafiar a Jindal.

Jindal, el primer gobernador con ascendencia india en Estados Unidos, es considerado por algunos como un posible candidato presidencial en el futuro. Recientemente publicó un libro y aparece con regularidad en programas nacionales de noticias, pero descartó una candidatura en 2012.