Las catastróficas inundaciones en Tailandia podrían tomar hasta seis semanas en desaparecer, dijo el sábado la primer ministra mientras la cifra de víctimas por la crisis aumentó a 356 muertos y más de 110.000 desplazados.

Las excesivas lluvias han dejado bajo las aguas a una tercera parte de la nación del sureste de Asia desde finales de julio, causando miles de millones de dólares en daños y dejando temporalmente sin trabajo a casi 700.000 personas.

Los enormes charcos de agua que corre desde el norte han estado inundando la capital en las últimas dos semanas. En días recientes, el agua ha saturado los distritos que se encuentran justo a las afueras al norte de Bangkok mientras que el viernes las inundaciones comenzaron a filtrarse a canales en algunos de los distritos más alejados de la ciudad, causando daños menores a viviendas.

Se esperaba que se registraran inundaciones a las afueras de Bangkok después de que la primer ministra Yingluck Shinawatra ordenó que las compuertas fueran abiertas en un arriesgado intento por drenar los peligrosos canales urbanos y hacer que el agua llegue al mar. Hasta ahora, la mayoría de las nueve millones de personas que viven en la vasta metrópoli ha escapado ilesa y los dos aeropuertos locales operan con normalidad.

En su mensaje semanal de radio, Yingluck dijo el sábado que "durante las siguientes cuatro a seis semanas, el agua cederá".

Mientras tanto, el gobierno aumentará la ayuda para aquellos que han resultado afectados, entre ellos 113.000 personas que Yingluck dijo estaban viviendo en refugios temporales tras ser obligados a abandonar sus viviendas inundadas.

Estas inundaciones son las peores que han azotado al país desde 1942 y la crisis está resultando ser una serie prueba para el nuevo gobierno de Yingluck, que tomó el poder en julio después de unas acaloradas elecciones.