El presidente Juan Manuel Santos expresó el sábado su esperanza de que guerrillas colombianas sigan el ejemplo del grupo separatista vasco ETA que esta semana anunció que depondrá las armas.

Santos dijo que ese anuncio de ETA era un "golpe" para las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) porque muestra que con violencia "no podían lograr nada".

"Ese paso que dio ETA esta semana es un paso muy importante que ojalá las FARC y ELN entiendan que cada vez están más aislados" en su lucha armada, dijo Santos en un discurso desde la ciudad de Santa Marta, en la costa del Caribe colombiano, transmitido en directo por la página de internet de la Presidencia.

Con el anuncio del jueves, la ETA puso fin a su campaña armada de 43 años en búsqueda por un estado independiente. Las autoridades responsabilizan al grupo vasco por la muerte de 800 personas en esas cuatro décadas.

Un segundo golpe, aseguró el mandatario, fue la muerte ese mismo día del dictador libio Moamar Gadafi porque dijo que Raúl Reyes, abatido por las fuerzas armadas colombianas en marzo del 2008 y quien uno de los siete miembros de la jefatura de las FARC, escribió correos electrónicos dando cuenta a sus colegas de la guerrilla de que había estado en Libia con altos miembros del gobierno, no con Gadafi, y que le habían "solicitado un préstamo de 100 millones de dólares... a pagar en cinco años".

Santos no dio detalles de la fecha de esos supuestos viajes de rebeldes a Libia ni si hay evidencias de que el préstamo se concretó.

Cientos de comunicaciones internas de Reyes y de otros jefes rebeldes fueron encontrados en computadores decomisados por las autoridades en el campamento donde murió el jefe rebelde.

Tanto la acción del grupo vasco como la muerte del líder libio, dijo el mandatario, aislan las razones para la continuidad de la insurgencia.

En esos correos, algunos divulgados por la Presidencia desde 2008, se mostraron comunicaciones entre miembros de las FARC comentando asuntos como sus contactos con delegados o simpatizantes en países como Venezuela, Ecuador, Costa Rica y España, entre otros, búsqueda de fondos, de armas y posibilidades de negocios en el narco, una de las fuentes con las que las FARC se financian.