Decenas de miles de simpatizantes del separatismo vasco efectuaron el sábado un marcha en la mayor ciudad de la región, dos días después de que el grupo armado ETA anunciase que puso fin a su lucha armada.

Varios dirigentes políticos vascos participaron en la movilización en Bilbao, en la que se veían pancartas que decían "La región vasca quiere soluciones", en referencia a las aspiraciones de mayor autonomía regional.

Algunos manifestantes solicitaban a gritos el traslado de los etarras presos a penales ubicados en la región vasca.

Entre los oradores figuró Pellar Urizar, secretario general del partido Eusko Alkatasuna, quien exhortó a los gobernantes de España a que se comprometan a una solución a las tensiones regionales, tal como hizo Gran Bretaña para poner fin a la violencia separatista en Irlanda del Norte.

ETA, a la que España, Estados Unidos y la Unión Europea consideran una organización terrorista, ha declarado con anterioridad dos altos al fuego "permanentes", pero diversos participantes en la movilización y observadores aseguran que esta vez el anuncio va en serio.

Los simpatizantes políticos de ETA renunciaron en 2010 a la violencia en una ruptura con el pasado que fue muy debatida, y solicitaron a todo el movimiento independentista un viraje hacia una agenda estrictamente pacífica.

Un total de 829 personas han muerto a causa de los atentados explosivos y a tiros perpetrados por el grupo armado vasco en cuatro décadas.

Ahora ETA convocó a un diálogo con España y Francia sobre las "consecuencias" del conflicto, una referencia a los 700 prisioneros del grupo armado que se calcula permanecen en penales en distintas partes de España y Francia. ETA pretende la creación de un estado que abarque partes del suroeste francés.

Numerosos manifestantes apoyaron con claridad la petición de ETA de que se traslade a sus miembros presos a la región vasca para que puedan estar más cerca de sus familias.