Los ministros de Finanzas de la UE debaten hoy los parámetros para la segunda ronda de recapitalización de la banca europea, en el marco del plan global anticrisis que preparan los Veintisiete para atajar la crisis y prevenir que el sistema financiero se derrumbe por su exposición a la deuda.

Los titulares de Finanzas discutirán si elevan del cinco al nueve por ciento las exigencias de capital a la gran banca, y si valora su cartera de deuda publica a precios de mercado, lo que supondría en el caso español una depreciación de hasta un cinco por ciento.

En los últimos días, la prensa financiera informó de que una de las posibilidades que consideraba Bruselas era imponer a la banca un recorte agresivo, de hasta el 20 por ciento, de la valoración de su cartera de deuda española e italiana, lo que hizo que el sector pusiera el grito en el cielo.

Ahora, esta opción ha perdido fuerza y la propuesta que hay sobre la mesa podría llevar a valorar la cartera de deuda soberana de España a precios de mercado, que están como máximo en un cinco por ciento por debajo del de emisión.

En la cumbre europea el Gobierno español defenderá la necesidad de mantener intacta la valoración de la deuda española, de la que los bancos nacionales poseen una cartera de unos 230.000 millones de euros, y solo aceptará una depreciación de este tipo si se limita de manera extraordinaria a este año.

Un portavoz del Ejecutivo indicó que, en cualquier caso, la medida afectará solo a la gran banca con un volumen determinado de activos, y un peso determinado en el sistema.

Se da por seguro que entre los afectados estarán el BBVA y el Santander -que en las últimas pruebas de resistencia europeas contaban con una cartera total en deuda publica española de 55.726 y 46.019 millones de euros-.

En función del rasero utilizado, la medida podría afectar también a los tres grupos que le siguen en tamaño, Caixabank, que poseía una cartera de 35.463 millones de euros, BFA-Bankia, con 25.402 millones, y el Popular, con 8.874 millones.

La banca española actualmente ya valora una parte de su cartera a precios de mercado, la que dedica a operar en los mercados y la que mantiene como inversión.

No ocurre lo mismo con la cartera de deuda que guarda hasta su vencimiento, y que sí se vería afectada por este recorte.

Sí reconoce que la iniciativa, de salir adelante, beneficiará especialmente a los bancos alemanes y franceses, porque la deuda de sus países cotizan por encima del precio nominal, lo que les generará plusvalías en su capital.