Los iraquíes han recibido el anuncio de la retirada completa de las tropas estadounidenses de Irak con alegría pero también cierto escepticismo, ya que temen un aumento de la violencia y que EEUU tratará de mantener su presencia en el país.

Aunque la mayoría no duda en expresar su júbilo por la salida de los soldados de EEUU antes de fin de año y las autoridades de Bagdad intentan transmitir confianza en el futuro, los iraquíes son conscientes de que se enfrentan a un gran reto.

El analista político Ali al Yabury dijo a Efe que ahora "el Gobierno iraquí afronta grandes desafíos para mantener la seguridad" y consideró que es necesaria una mayor formación de las fuerzas iraquíes profesionales y de los servicios de inteligencia.

En su opinión, para mantener la estabilidad del país es necesario que las autoridades hagan hincapié en "la reconciliación nacional y no excluyan a ningún sector del pueblo".

Al Yaburi expresó también su desconfianza hacia las intenciones de EEUU: "Obama no decidió la salida de sus tropas por convicción sino por obligación", subrayó.

Para el analista, el presidente estadounidense tomó "esta decisión especialmente después de que la parte iraquí rechazara otorgar inmunidad a sus soldados en caso de que hubieran permanecido algunos de ellos en Irak".

Obama anunció ayer la retirada completa de las tropas y el fin de la guerra en Irak, después de meses de tensas negociaciones entre Bagdad y Washington, que aspiraba a mantener en el país árabe miles de soldados pasado el 31 de diciembre de este año.

Pero esas conversaciones nunca llegaron a un acuerdo, por disputas no sólo en torno al número concreto de uniformados sino también a las exigencias de Estados Unidos de que sus tropas gozaran de inmunidad, algo que Bagdad no quería conceder.

De todas formas, Al Yaburi aseguró que "la administración estadounidense recurrirá a nuevos métodos para que sus fuerzas permanezcan cerca de Irak", ya que algunas unidades quedarán destacadas en una base aérea en territorio kuwaití "para intervenir en caso de que sus intereses corran peligro".

Además, las tropas estadounidenses estuvieron presentes en la reciente inauguración de una gran base militar en las afueras de Erbil, la capital de la región autónoma del Kurdistán iraquí.

La opinión de Al Yaburi es compartida por el estudiante universitario Raad Tahsin, que también se mostró escéptico con que EEUU respete el acuerdo de seguridad firmado entre Washington y Bagdad en 2008 y que estipulaba la salida de todas las tropas antes de fines de año.

"Dudo que EEUU retire todas sus fuerzas de Irak, buscará más de un medio para que permanezca un número suficiente bajo otras denominaciones", subrayó.

Pero a pesar de los miedos, no todos en Irak se muestran tan desconfiados. Es el caso del profesor Fadel Hasan, quien dijo a Efe con alegría que esta noticia significa que ya "no se verán más tropas y blindados estadounidenses recorriendo las calles de Irak".

La retirada completa de EEUU, tras casi nueve años desde la invasión que derrocó al dictador iraquí Sadam Husein, es vista por la mayoría como un paso muy importante para recuperar la soberanía nacional.

Mientras, las autoridades intentan calmar a la población y destacar que la salida de las tropas es una victoria para Irak.

En este sentido, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, aseguró hoy que este repliegue es "un éxito para Bagdad y Washington" y "pondrá fin a todas las justificaciones que esgrimen los terroristas y Al Qaeda".

Amer Hamid