El gobierno de Turquía buscó el viernes el respaldo de Irán en su lucha contra los rebeldes turcos, mientras miles de soldados de infantería respaldados por la aviación lanzaban una ofensiva por tercer día contra los milicianos en el norte de Irak.

El ministro de relaciones exteriores Ahmet Davutoglu se reunió el viernes con su homólogo iraní Ali Akbar Salehi en Ankara a fin de abordar una estrecha cooperación contra los rebeldes separatistas, que también pelean contra Irán.

Turquía e Irán han realizado ataques coordinados en el pasado contra la principal base de los rebeldes en la cordillera de Qandil, situada en la frontera entre Irak e Irán.

Unos 10.000 soldados turcos perseguían a los rebeldes turcos en el sureste de Turquía y en territorio de Irak desde el miércoles después que 24 soldados murieron en uno de los ataques más mortíferos contra los militares desde mediados de los 90.

Se trata de la mayor ofensiva turca contra los insurgentes en más de tres años. Los militares turcos dijeron el viernes que la ofensiva se concentraba mayormente contra posiciones curdas dentro del territorio de Turquía pero que unos cuantos objetivos eran atacados desde tierra y desde el aire del otro lado de la frontera en territorio iraquí.

Aviones de combate lanzaron varias incursiones el viernes desde una base militar en el sureste de Diyarbakir, una ciudad del sureste turco, dijo la televisión estatal TRT. Los ataques aéreos tomaron como blanco a los campamentos de los rebeldes en las áreas de Zap y Hakurk, al igual que Qandil, agregó.

Irak prometió el jueves impedir que los rebeldes usen su territorio para futuros ataques contra Turquía. No es seguro si las fuerzas curdas iraquíes volverán a asistir a las tropas turcas contra los rebeldes curdos turcos tal como lo hicieron a principios de los 90.