Seis millones de personas afrontan una nueva crisis alimentaria en Corea del Norte y un 33 por ciento de los menores de cinco años sufren malnutrición, motivo por el que la ONU pidió hoy dejar a un lado la política y ayudar al país asiático.

"Las raciones que provee el Sistema de Distribución Público (SDP) norcoreano han caído desde los 400 gramos diarios por persona en marzo de 2011 hasta los 200 gramos en julio", señaló hoy Valerie Amos, subsecretaria general de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, al término de una visita de cinco días a Corea del Norte.

Amos visitó del 17 al 21 de octubre la capital, Pyongyang, y las provincias sureñas de Hamgyong y Kangwon tras recibir informes preocupantes que indican que 6 millones de personas necesitan asistencia alimentaria este año.

Durante el viaje, la representante de la ONU se reunió con funcionarios norcoreanos, agencias, donantes, ONG, visitó hospitales, orfanatos, granjas comunales y mercados locales, así como un centro público de distribución de alimentos y empresas de alimentación.

"La necesidad media anual de alimentos en Corea del Norte es de un millón de toneladas, aparte de las necesidades requeridas de 5,3 millones de toneladas de alimento. La pobre calidad nutritiva de estos alimentos (la gente sobrevive con maíz, arroz y col) ha creado altos niveles de malnutrición, en especial entre los niños", dijo Amos.

Si la media de malnutrición infantil en todo el país es del 33 por ciento, en el norte, la zona más desprotegida, alcanza un 45 por ciento, subrayó Amos, quien añadió que al preguntar a la población cuando fue la última vez que comió proteínas, como huevos, no supieron darle una respuesta.

"Los norcoreanos sufren una serie de problemas complejos como la pobreza crónica, el subdesarrollo y causas estructurales con implicaciones humanitarias. El deterioro de las condiciones de vida desde la década de 1990 ha incrementado su vulnerabilidad", explicó la funcionaria.

Además, la producción agrícola está limitada por la degradación del suelo, la falta de fertilizantes y la mala calidad de las semillas, además de una carencia de mecanización y sistemas de cosecha con grandes pérdidas.

En sus encuentros con la subsecretaria, los funcionarios norcoreanos insistieron en su interés en atraer más inversión extranjera para paliar su situación, afectada además por las sanciones de la ONU por los ensayos nucleares y los ataques balísticos perpetrados desde 2006 por el régimen de Kim Jong-il.

En este sentido, las autoridades norcoreanas reiteraron a Amos su disposición a regresar a la mesa de diálogo para el desmantelamiento de su programa nuclear y lograr la pacificación en la península coreana.

"Está claro que son necesarias nuevas soluciones si queremos poner punto final a estas crisis crónicas y sin fin. Este país no puede ser autosuficiente en un futuro cercano", sugirió Amos como conclusión a su visita al régimen estalinista.