Los salvadoreños removían escombros en carreteras y de decenas de comunidades que resultaron afectadas por las recientes lluvias, en medio de un frente frío que representa una nueva amenaza para miles de evacuados y damnificados.

El frente frío que azota el país desde el miércoles, cuando terminaron diez días de aguaceros, es una nueva amenaza de enfermedades respiratorias para las personas cuyos hogares fueron destruidos o se encuentran inhabitables, dijo el viernes el director de Protección Civil, Jorge Meléndez.

Las autoridades a nivel nacional, han agilizado la entrega de frazadas y ropa a los afectados o incluso a población que no están en albergues, pero están en sus viviendas dañadas.

Los damnificados están distribuidos en 586 albergues en los 14 departamentos del país, incluida la capital, pero algunas personas que fueron evacuados por precaución, comenzaron a regresar a sus casas.

El frente frío trae vientos de 10 a 25 kilómetros por hora y ráfagas ocasionales de 35 kilómetros por hora más sensibles en zonas altas y montañosas del territorio, con temperaturas entre los 12 y 18 grados. Las temperaturas promedio son de 27 a 30 grados en El Salvador.

El presidente Mauricio Funes ha calificado la situación como "un desastre" y llamó a la solidaridad tanto de los salvadoreños como de la comunidad internacional para reconstruir el país.

El mandatario advirtió que por lo menos el 10% del territorio resultó inundando y que el 70% de los municipios del país sufren algún estrago, 14 puentes resultaron dañados y cuatro más colapsaron.

Se estima que las inundaciones destruyeron el 60% de la cosecha agrícola en la zona del "Bajo Lempa", en el oriente del país.

Según las cifras oficiales el número de muertos llegó a 34, dos personas siguen desaparecidas, han registrando 24 lesionados, más de 150.000 personas han resultado afectadas por las inundaciones, 51.963 personas han sido evacuadas y 18.445 casas están anegadas en todo el país.

El presidente espera organizar una reunión del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) con los cooperantes internacionales para presentar los daños de la región tras las lluvias.

El ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, German Rosa Chávez, dijo que en diez días de lluvias se rompió el récord histórico de lluvias acumuladas al alcanzar los 1.513 milímetros, sobrepasando a la cifra registrada con el huracán Mitch (1998), calificado o como uno de los eventos meteorológicos más destructivos de la década que llegó a 861 milímetros.