Una coalición de ONG hizo hoy un llamamiento "urgente" a la Asamblea General de Naciones Unidas para que no siga "en silencio" y emita una resolución de condena contra el régimen del presidente sirio, Bachir Al Asad, por la violenta represión de las protestas en el país árabe.

"Creemos que ha llegado el momento de que la Asamblea General de un paso al frente y deje claro que no seguirán en silencio mientras los sirios están siendo víctimas de la violencia orquestada por el Gobierno y se siguen cometiendo graves violaciones de derechos humanos", indicó en un comunicado la coalición de ONG internacionales.

Las 29 organizaciones, entre las que se encuentran Human Rights Watch, Amnistía Internacional y la International Federation for Human Rights, instaron así a la Asamblea General a responder a las exigencias del pueblo sirio tras lamentar que el Consejo de Seguridad no haya sido capaz de condenar la violencia del régimen.

La resolución, según las ONG firmantes, debería pedir a las autoridades sirias que las fuerzas de seguridad pongan fin al uso "ilegal" de la fuerza "excesiva y letal" contra los manifestantes, que acabe con las detenciones "arbitrarias" y las "torturas" a los detenidos.

Además, debería instar al régimen de Damasco a rendir cuentas por los casos de "desapariciones forzosas", a cooperar con la comisión de investigación establecida por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y a garantizar el acceso a las organizaciones humanitarias y a periodistas independientes.

Por último, las organizaciones consideran que la resolución de la Asamblea General debería incluir un llamamiento al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para que nombre a un enviado especial para Siria y a trasladar al Consejo de Seguridad el último informe de la comisión de investigación para su consideración.

La coalición de ONGs recuerda a los Estados miembros de la Asamblea General que la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, ya denunció "acusaciones creíbles" de crímenes contra la humanidad en Siria e instó al Consejo de Seguridad a trasladar el caso a la Corte Penal Internacional.

Según estadísticas de Naciones Unidas, desde marzo pasado más de 3.000 personas han muerto en los enfrentamientos en Siria, entre ellos al menos 187 niños, mientras que miles de personas más han sido detenidas, torturadas y en algunos casos desaparecidas.

La semana pasada, el secretario general de la ONU pidió nuevamente al presidente Al Asad que acabe "ahora mismo" con el "baño de sangre" que vive su país y le reiteró "la responsabilidad" de las autoridades sirias de proteger a la población.

Francia, Reino Unido, Alemania y Portugal presentaron hace dos semanas un proyecto de resolución de condena contra el régimen del presidente sirio, que no incluía la imposición de sanciones contra Damasco, pero sí amenazaba con acciones concretas si no se detenía la represión contra los manifestantes.

A la hora de la votación, Rusia y China se opusieron al texto y ejercieron su poder de veto como miembros permanentes del Consejo, mientras que los representantes de Brasil, India, Sudáfrica y Líbano se abstuvieron.

En los meses que dura la represión en Siria, el Consejo de Seguridad ha sido incapaz de aprobar una resolución de condena al régimen de Damasco, aunque sí adoptó en agosto una declaración presidencial -un texto de menor rango- en la que condenó la represión de Al Asad.