La premio Nobel de la Paz iraní Shirin Ebadi pidió hoy a Occidente que no permita que la desaparición de Muamar al Gadafi conduzca al asentamiento en Libia de otro régimen dictatorial, demanda que hizo extensiva al resto de países sacudidos por la llamada "primavera árabe".

"No tendría sentido que se fuera una dictadura y llegara otra. Así ocurrió en 1979 en Irán, cuando quitamos a un dictador (el Shah) y pusimos a un dictador religioso en su lugar", afirmó la Nobel de la Paz 2003 durante su participación en el II Congreso Mentes Brillantes que se ha celebrado en Madrid en los últimos tres días.

La abogada y activista de los derechos humanos recordó que ayer, con la muerte de Gadafi, "se puso fin a 42 años de dictadura y crueldad contra su propio pueblo", pero lamentó que el dictador libio no hubiera sido detenido "y juzgado internacionalmente".

Ebadi indicó que ahora "lo importante es que la gente (de Libia) sea dueña de su destino", aunque subrayó que existen muchas dudas de que en ese país del norte de África, así como en los otros afectados en los últimos meses por las revueltas que demandaban más libertades y mejores condiciones económicas, acabe asentándose una democracia.

Ayer "mataron a Gadafi, pero hasta ahora no se ha creado una estructura política y judicial para Libia", destacó.

Y "no es suficiente que desaparezca un dictador. La clave es preguntarse si acaso habrá un gobierno democrático tras la dictadura", se planteó.

"Vuestra ayuda, en Occidente, es muy necesaria en este momento histórico y crucial para los países árabes", a fin de "no permitir que venga otro dictador. Estamos en el mismo barco y si se desata un incendio, se extenderá a todo el mundo", advirtió.

Ebadi, primera musulmana en recibir el premio Nobel, señaló que las revueltas que en Túnez y Egipto llevaron a la caída de sus respectivas dictaduras no han redundado en una mejora de los derechos de las mujeres, cuando, "en un país democrático, es este colectivo el que debería tener garantizado sus derechos en primer lugar".

En Egipto, "hay grupos de extremistas musulmanes que están ganando mucho poder y que tratan de convencer a la población que Hosni Mubarak era apoyado por Occidente y que las actuales leyes son por tanto también occidentales y es preciso cambiarlas por la sharia (la ley islámica)", explicó.

"Sabemos muy bien que, cuando se toma este camino, las primeras que perderán sus derechos serán las mujeres, como pasó ya en Irán", insistió.

En Túnez, agregó, "el laicismo tenía profundas raíces y la situación -con la primavera árabe- podría haber sido mejor, pero desgraciadamente tampoco ha sido así", con ataques de grupos integristas a medios de comunicación privados que defienden la necesidad de avanzar en la democratización del país.

Si en Egipto, Túnez y Libia "no se hace algo para controlar este extremismo, la situación de la mujer empeorará", dijo Ebadi.

El primer paso para atajar esta situación, recomendó, "es la separación real entre la religión y la política. Aquella es manipulada por los políticos para segregar a parte de la población, especialmente a las mujeres".

La activista señaló que en los propios países árabes han surgido grupos de musulmanes que tratan de modernizar el islam y, para ello, promueven la igualdad de hombres y mujeres ante la ley.

"Estos musulmanes esperan que los medios de comunicación occidentales, sus universidades, sus sociedades, ayuden a propagar esta visión moderna que considera al islam compatible con la democracia y los derechos humanos", añadió.