El Salvador solicitará a Estados Unidos una nueva extensión del programa migratorio conocido como TPS y una reducción en las deportaciones, anunció el viernes el presidente Mauricio Funes.

El TPS le permitiría a unos 217.000 salvadoreños residir y trabajar legalmente en ese país.

"El canciller va a viajar a los Estados Unidos tanto para una renovación del TPS, como para solicitar la reducción en las deportaciones ante la imposibilidad de reinsertarlos en la sociedad productiva", informó el mandatario en una improvisada conferencia de prensa cuando verificaba los estragos provocados por las intensas lluvias que durante diez días azotaron a este país.

Según las cifras oficiales las lluvias provocaron derrumbes, deslaves e inundaciones, con un saldo de 34 personas muertas, dos que siguen desaparecidas y 24 lesionados. Más de 150.000 personas han resultado afectadas por las inundaciones, 51.963 personas han sido evacuadas y 18.445 casas están anegadas en todo el país.

El mandatario salvadoreño ha calificado la situación como "un desastre" y ha llamado a la solidaridad tanto de los salvadoreños como de la comunidad internacional para reconstruir el país.

Afirmó que por lo menos el 10% del territorio resultó inundando y que el 70% de los municipios del país sufren algún estrago.

Se estima que las inundaciones destruyeron el 60% de la cosecha agrícola en la zona del Bajo Lempa, en el oriente del país.

El TPS fue otorgado por el presidente estadounidense George W. Bush tras los terremotos de enero y febrero del 2001 que devastaron a El Salvador. La prórroga de 18 meses otorgada por el gobierno del presidente Barack Obama se extenderá hasta el 9 de marzo del 2012.

Unos 2,5 millones de salvadoreños viven en Estados Unidos, de los cuales unos 217.000 están amparados en el TPS, según cálculos del gobierno.

Las remesas que mensualmente envían los salvadoreños desde Estados Unidos alcanzaron en el 2011 los 3.430 millones de dólares.