Los casos de cólera en Haití, donde más de 6.500 personas han muerto a causa de la enfermedad desde hace un año, han disminuido durante los últimos meses, a pesar de las impresiones de que la situación ha empeorado, informó hoy la Misión de la ONU para la Estabilización de Haití (Minustah).

"La tendencia está a la baja" en cuanto a nuevos casos, declaró en una rueda de prensa Emmanuelle Schneider, una portavoz de la fuerza multinacional, acusada de propagar la enfermedad en el país.

Entre agosto y septiembre, indicó Schneider, se registraron 10.000 nuevos casos de la enfermedad, lo que representó la mitad de los contabilizados de julio a agosto, indicó.

Sin embargo, la portavoz admitió que la situación se complicó durante las últimas semanas, particularmente en el sur de Haití, debido a las inundaciones provocadas por las lluvias en la zona.

Durante la primera semana de octubre, la cantidad de nuevos casos se "duplicó en algunos días", precisó sin ofrecer cifras.

Pero subrayó que "el sur es particularmente vulnerable, a causa del número limitado de organismos contrapartes en el sector salud.

Según Scheider, en el sur, la epidemia se concentra en zonas urbanas fuertemente pobladas y se propaga después en zonas rurales.

Asimismo, pronosticó que la situación será delicada hasta final de octubre en las zonas de sur, sureste y norte, donde se han anunciado fuertes lluvias.

También, el acceso a agua potable y al saneamiento es precario en esa región, subrayó la portavoz de la Minustah.

Decenas de personas se manifestaron ayer en Puerto Príncipe para exigir, en el aniversario de la epidemia de cólera, el retiro de Minustah, a la que acusan de propagar la enfermedad.

Los manifestantes marcharon portando pancartas y gritando consignas contra la fuerza multinacional, que se ha desligado de responsabilidad alguna en el brote de la enfermedad en el país.

Asimismo, pidieron indemnización para las miles de víctimas del cólera, que se desencadenó en Haití hace un año y que informes técnicos atribuyen al vertido de aguas fecales del contingente nepalí de la Minustah a un río de Mirabalais, en el centro del país, donde se detectaron los primeros casos en octubre de 2010.

Informes médicos elaborados para tratar de averiguar las causas de la epidemia dan crédito a esta posibilidad, aunque la Minustah no ha confirmado oficialmente tal versión.