Más de 170 países miembros de la llamada Convención de Basilea acordaron el viernes en este balneario caribeño colombiano una prohibición total de la exportación de desechos tóxicos, como las partes de equipos electrónicos.

Para la entrada en vigencia de ese acuerdo, sin embargo, falta que al menos 17 países más ratifiquen la convención, según el acuerdo.

La Convención de Basilea, por el nombre de la localidad suiza donde fue firmada en 1989, establece normas destinadas a controlar los movimientos transfronterizos y la eliminación de residuos peligrosos para la salud humana y el medio ambiente.

En la 10ma Conferencia de las Partes de la Convención, reunida en Cartagena del 17 al 21 de octubre, los 178 países miembros acordaron que la prohibición total de exportaciones de desechos tóxicos entrará en vigencia cuando 68 de los 90 países que eran miembros en 1995, cuando se realizó un enmienda al convenio, ratifiquen el acuerdo.

Dado que 51 países han ratificado el convenio, solo faltan 17 y se calcula que en dos o tres años el resto de países necesarios lo harían debido a la presión internacional derivada del acuerdo de la jornada.

Entre los países que faltan por ratificar la enmienda está Estado Unidos, indicó en un comunicado la no gubernamental Red de Acción de Basilea (BAN, por sus siglas en inglés), asistente al evento en Cartagena.

Se consideran como residuos peligrosos toda sustancia sólida, gaseosa o líquida que por sus propiedades tóxicas, inflamables, corrosivas, reactivas, radioactivas o explosivas tenga un efecto negativo sobre el ambiente o la salud de los seres vivos. Estos desechos por su origen pueden ser hospitalarios, industriales e incluso domiciliarios, de acuerdo con un comunicado del Ministerio del Medio Ambiente colombiano.

El ministro de Medio Ambiente colombiano Frank Pearl dijo que el acuerdo de la jornada era un gran avance porque "este acuerdo estaba empantanado por los últimos 15 años y fue el equipo colombiano quien hace una estrategia, logran acuerdos entre delegaciones de más de 120 países y finalmente después de 15 años hoy es un hecho que los países desarrollados no pueden exportar residuos peligrosos a los países en desarrollo".

No hay cálculos confiables de cuántas toneladas de desechos tóxicos se exportan cada año porque los países desarrollados no los reportan a las autoridades sino sólo bajo el rubro de "bienes", dijo en diálogo telefónico Jim Puckett, del grupo BAN.

Una empresa privada estadounidense, por ejemplo, los exporta a otra privada en países africanos como Ghana, y no los dejan en Estados Unidos simplemente porque ahí sí deben pagar impuestos y otras tarifas por ese desecho, agregó el activista.