El presidente Evo Morales anunció el viernes que su gobierno no construirá una carretera en medio de una rica reserva natural, después de cinco meses de una batalla política que lo enfrentó con indígenas de la amazonia.

En una rueda de prensa el mandatario dijo que vetará la ley que da luz verde a la polémica ruta, aprobada por el Legislativo la semana pasada. También anunció que pedirá a su bancada, que es mayoritaria, incorporar la propuesta de los indígenas en protesta.

Al texto aprobado se le añadirá la palabra "intangibilidad" del bosque y se incorporará una enmienda "que dispone que la carretera no atravesará por el Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS)".

"Al ser declarado territorio intangible, los asentamientos (humanos) son ilegales y por tanto pasibles a desalojo por la fuerza pública, la ruta tampoco pasará por el TIPNIS, por tanto el asunto está resuelto. Para mí esto se llama gobernar obedeciendo al pueblo", dijo Morales.

Los indígenas de la amazonia declararon la guerra a la ruta de 309 kilómetros que iba a cortar por la mitad una de las principales reservas naturales y hogar de tres etnias. Un millar de ellos emprendió una marcha que duró 65 días desde la selva hasta La Paz, donde los nativos fueron recibidos el miércoles como héroes nacionales por los paceños.

"Había muchos pedidos para hacer la carretera", justificó Morales en alusión a la demanda de cocaleros y otras comunidades rurales a favor de la vía.

El mandatario había subestimado y desacreditado la marcha anteriormente. Acusó a sus promotores de haberse vendido a sus opositores derechistas, a la embajada estadounidense y a organizaciones ambientalistas a los que acusó de confabularse con los indígenas.

Los nativos exigieron que el mandatario sea consecuente con su discurso de defensa de la Madre Tierra. Morales es el primer presidente indígena del país.

"Es una buena señal pero primero tenemos que hablar con el presidente y analizar varios temas pendientes", dijo el dirigente de los indígenas en protesta, Fernando Vargas, en una primera reacción y poco antes de ingresar a una reunión con el mandatario la tarde del viernes.

Desde su llegada a La Paz, el miércoles, un grupo de los indígenas marchistas acamparon en una plaza frente al palacio presidencial a la espera de ser recibidos por Morales, pero la reunión no se había concretado hasta el viernes.

El conflicto mermó la popularidad del mandatario y abrió una brecha entre Morales y los indígenas del oriente que se sienten discriminados a pesar de que la nueva Constitución impulsada por el mandatario forjó un Estado plurinacional que reconoce derechos para las 36 etnias que viven en el país.