Los ministros de Finanzas de los 17 países de la eurozona aprobaron el viernes la entrega a Grecia de nuevos créditos para que Atenas evite caer en una cesación de pagos de consecuencias desastrosas, aunque reconocieron que persiste el elevado endeudamiento del país helénico.

La deuda de Grecia es apenas una pieza del rompecabezas de la crisis financiera de Europa, en tanto que los ministros de Finanzas se encontraban reunidos el viernes en Bruselas para el análisis de dos temas complicados y discutiblemente más importantes.

Estos temas son reforzar el fondo de rescate financiero de la eurozona — que alcanza 440.000 millones de euros (607.000 millones de dólares) — para impedir que se salgan de control economías más grandes, como Italia y España, y obligar a los bancos débiles a incrementar sus reservas de capital para que afronten en mejores condiciones las turbulencias de los mercados.

El ministro griego de Finanzas, Evangelos Venizelos, celebró la noticia de que se entregará a Atenas el próximo crédito por 8.000 millones de euros (11.000 millones de dólares) y lo describió como una "medida positiva". Un día antes, los legisladores griegos aprobaron medidas nuevas de austeridad, más profundas y controversiales.

Las medidas nuevas garantizarán que se alcancen los objetivos fiscales de 2012 y "sientan las bases para las reformas estructurales necesarias", agregó.

"Los grandes sacrificios del pueblo griego y la aplicación de las medidas de rescate necesarias, aunque difíciles, son fundamentales no sólo para la entrega del sexto tramo de préstamos, sino para el nuevo programa que garantizará la viabilidad a largo plazo de la deuda soberana griega", dijo Venizelos.

Los créditos, que todavía necesitan la aprobación del Fondo Monetario Internacional, serán entregados durante la primera quincena de noviembre. El dinero permitirá a Grecia mantener la solvencia financiera por más tiempo, aunque la mayoría de los economistas coinciden en que el país necesita además una rebaja sustancial a su carga de la deuda.

Los ministros de Finanzas dijeron que examinan alternativas para lograrlo y entre estas se necesitaría que los bancos que tienen bonos griegos asuman más pérdidas.

Si esa deuda no es reducida, Grecia no podrá recaudar dinero durante otra década en los mercados financieros, de acuerdo con un nuevo informe de los acreedores internacionales del país.

Una persona enterada del informe y que solicitó el anonimato dijo que el acuerdo concertado en julio con los bancos para que favorezcan el reembolso de los bonos griegos dejaría al país con una deuda equivalente al 152% del producto interno bruto en 2020.

Un funcionario alemán dijo que Berlín decidió impulsar un nuevo acuerdo con los acreedores privados de Atenas a fin de reducir la deuda de Grecia a 120% del PIB para la misma fecha.

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Las periodistas de The Associated Press Melissa Eddy en Berlín y Sarah DiLorenzo en Bruselas contribuyeron a este despacho.