Sao Paulo será escenario del partido inaugural de la Copa Mundial del 2014 y el archifamoso estadio Maracaná de Río de Janeiro albergará la final del torneo, anunció la FIFA el jueves.

El certamen comenzará el 12 de junio en un estadio para 65.000 espectadores que se construye en el vecindario de Itaquerá. La decisión puso fin a meses de especulaciones acerca de si la ciudad paulista presentaría el partido inicial por las preocupaciones que causaron las demoras en las obras de construcción en el aeropuerto.

El Maracaná presentará la final el 13 de julio, además de otros seis partidos, algunos de los cuales podrían empezar hasta a las 10 de la noche (0100 GMT).

Brasil, cinco veces campeón mundial, podría jugar únicamente en el Maracaná si llega a la final.

La FIFA y los organizadores brasileños anunciaron el programa de 64 partidos, poniendo fin a recientes tiranteces para concentrarse en el fútbol.

Todas las doce ciudades sede recibieron la promesa de presentar por lo menos cuatro encuentros.

La FIFA rompió con la tradición al anunciar cuatro horarios de partidos durante la fase de grupos con 32 equipos en vez de tres. Los encuentros comenzarán a intervalos de tres horas entre la 1 de la tarde y las 10 de la noche.

Todos los encuentros en la fase eliminatoria empezarán no después de las 5 de la tarde (2000 GMT).

En un aparente cambio de idea, la FIFA dijo que los equipos viajarán por el vasto país, al igual que hicieron en Sudáfrica en el 2010.

Los dirigentes habían sugerido antes que aprenderían la lección de la logística en Sudáfrica colocando grupos de cuatro equipos en una de cuatro congregaciones para minimizar el movimiento de jugadores, personal y espectadores.

"Uno podrá tener a los mejores equipos en todas las ciudades sede", explicó el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke.

Valcke anunció el plan junto con Ricardo Teixeira, el presidente del comité organizador.

Teixeira es objeto de una investigación en Brasil por supuestos incentivos pagados por la ex agencia de comercialización de la FIFA.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha tenido fricciones con la FIFA por las demoras en aprobar leyes favorables para la FIFA y sus patrocinadores.