Diecinueve personas murieron, entre ellas cuatro policías, y 32 resultaron heridas la tarde del jueves tras dos explosiones accidentales de material pirotécnico en el sur y centro del país, informaron las autoridades.

El primer evento ocurrió frente a la comisaría de Juliaca, centro del polo económico del sureste, donde una camioneta de la Fiscalía con material pirotécnico incautado antes en un taller ilegal explotó, lo que causó siete muertos y 21 heridos.

La explosión afectó la comisaría, mató a cuatro policías y dejó con quemaduras a otros 17 agentes, dijo por teléfono a la AP el viceministro de Orden Interno, Alberto Otárola, quien viajó el viernes a la zona del suceso.

"La explosión cortó la luz pública y provocó otra explosión más en la armería, en los interiores de la comisaría", dijo a The Associated Press Marco Martínez, agente de seguridad del municipio local, quien llegó poco después de la tragedia.

"Era desesperante...vi la mitad de un cuerpo de un policía en la entrada de la comisaría y cinco pasos más allá la otra parte de su cuerpo. Al frente de la comisaría vi a otro policía con la cabeza destrozada", relató.

La explosión provocó daños en tiendas y restaurantes hasta a 300 metros del centro policial, añadió.

Las autoridades aún no han determinado la cantidad exacta de explosivos incautados que provocó la tragedia.

La municipalidad de Juliaca suspendió el viernes la próxima celebración del 85to aniversario de creación de la ciudad.

La segunda explosión dejó 12 muertos y ocurrió en un minibus de transporte público que adicionalmente llevaba material pirotécnico y un balón de gas en una carretera a 62 kilómetros al este de Lima, cerca al poblado de Cocachacra, informó el viernes en un comunicado el Ministerio de Salud. Once pasajeros estaban internados con quemaduras en diversos hospitales.

"Explotó fuerte, con luces como si fuesen luces psicodélicas, salían disparando...nosotros impotentes hemos tratado de auxiliar con baldes de agua", dijo a la televisora América Dora Condori, una vecina de Cocachacra que ayudó a las víctimas.

El viernes en la morgue de Lima, Carlos Pacheco, de 23 años, buscaba retirar los cadáveres de su padre y madre.

"Dicen los ciudadanos de la zona (Cocachacra) que mi papá intentaba sacar su cara por la ventana, pero tenía el cinturón (de seguridad) puesto, el fuego salía de abajo y de arriba", contó Pacheco acongojado a la televisora América.

Los pasajeros que salvaron sus vidas escaparon por las ventanas del minibus en llamas, comentó la vecina Condori.

Los accidentes con artefactos pirotécnicos ocurren con cierta frecuencia en Perú ante la cercanía de las fiestas de fin de año. En diciembre de 2001 un incendio en un mercado popular limeño dejó 290 muertos, 174 desaparecidos y 262 heridos.